El lado negativo del mercado de coches de China

cnlargeEl gobierno chino ejerce presión sobre Volvo y otras compañías occidentales para compartir la tecnología en las nuevas marcas de China. El siguiente paso es probablemente la tecnologia de la electricidad del automovil. Debería ser un horror para Volvo – que todavía carece de licencias de fabricación en China.

Tecnología de Volvo en una marca de automóviles china? Nunca. El vicepresidente de Volvo, Hans-Olov Olsson, me contó la primavera pasada sobre “los cortafuegos entre Volvo y Geely”.

Ahora soplan nuevos vientos.

En marzo llegó la noticia de que Volvo iba a poner en marcha una nueva empresa conjunta/joint venture con Geely – y una nueva marca de coche china, llena de tecnología de Volvo. La sincronización era pésima, en medio del Salón del Automóvil de Ginebra/Geneva Motor Show, donde Volvo necesitaba toda la atención para su nuevo pequeño coche V40.

Si se raspa en la superficie muestra esto un cambio de curso en el liderazgo de China que preocupa.

El fondo es de la siguiente manera: Volvo está construyendo dos plantas de fabricación en China, pero carece aún de licencias para la fabricación de automóviles en ellas. Si se expresa infinitamente suave: No es ningún escenario de ensueño.

Los requisitos para obtener licencia de fabricación se han modificado con el tiempo y algunos en el gremio susurran ahora la palabra chantaje. Un requisito resultó pues en crear una empresa conjunta con su hermana de marca Geely e introducir tecnología de Volvo en ella. Volvo espera respuesta sobre las licencias.

Aquí comenzamos a acercarnos al núcleo: China aprieta el cinturón en torno a las automotrices de propiedad extranjera – y apuesta ‘duro como la piedra’ en sus propias automotrices.

Ya en 2009 puso el gobierno de China una meta alta donde las marcas nacionales chinas representarían al menos el 40 por ciento del mercado de automóviles el último día de diciembre de 2011. Se fracasó y hoy en día la cifra es de sólo el 32 por ciento – es por eso que ahora obligan a las empresas occidentales a ‘soltar’ tecnología en las nuevas marcas chinas.

Volvo no está de ninguna manera sola. También GM ha debe abrir/iniciar/poner en marcha una nueva empresa conjunta con su socio SAIC, donde la nueva marca de coches china Baojun, que significa buen caballo en chino, recibe tecnología de GM. Volkswagen y Shanghai lanzarán en breve la marca de coches china “Tantus” con tecnología de VW y Dongfeng-Nissan ya han lanzado “Venucia”.

Pero eso no es todo. Al mismo tiempo comienzan las condiciones para los fabricantes occidentales a ser en general más rigurosas – cada vez más difíciles condiciones, que huelen sospechosamente igual a chantaje, se ponen en marcha para que Volvo, VW y otras automotrices vayan a poder seguir ganando pasta en el lucrativo mercado de China.

En marzo recibió Volvo también la noticia de que no puede contarse como una marca china – al mismo tiempo que se anunció que sólo las marcas chinas serían elegidas para vender ‘coches de autoridades’/’coches oficiales’ en China – donde Audi ha ganado muchos millones de dólares. Coches oficiales era un nicho que Volvo en principio había ya hipotecado frotándose las manos.

La respuesta resultó pues en una ducha fría y no se puede ignorar la sospecha de que las autoridades chinas continúan clasificando a Volvo como extranjera sólo para poder presionar a Volvo de tecnología aún más.

China se encuentra hoy en día no sólo atrasada en sus planes para las marcas nacionales con tecnología moderna – está también atrasada en otra área diferente: la tecnología de vehículos eléctricos. Ya ahora obligan las autoridades de China a los fabricantes occidentales a lanzar coches eléctricos (el prestigioso coche eléctrico Leaf de Nissan pronto se venderá como la marca china “Venucia”) para poder seguir haciendo negocios. El riesgo es en otras palabras grande de que la tecnología Volvo recién desarrollada de coches eléctricos pronto podría aparecer en una marca de coche de difícil pronunciación en China. Completamente opuesto a la estragia de marca de Volvo.

Pero antes de que Volvo tenga sus licencias de producción se tiene, por decirlo suavemente, una mala posición de negociación. [Baksidan av Kinas bilmarknad –Svenska Dagbladet]

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