Tuve la buena o mala suerte de comprar la famosa y última taberna de su tipo en Gotemburgo, la tasca/ölkaffé*** «Port Arthur» y a la que le hice un ‘facelifting’ o ‘estiramiento facial’ y le cambié de nombre a CASA DEL MARINERO. Experiencia buena porque fue algo único y mala porque después de unos años acababas agotado tanto física- como psicológicamente. Exhausto. Sin chichas.
La famosa taberna de Hisingen conocida ‘en todos los puertos del mundo y parte del extranjero’.
En su tiempo un ‘ambiguo’ lugar donde alternaban marineros, trabajadores portuarios y de astilleros y, cómo no, sus famosas ‘fulanas’.
Más tarde, en los años 80, la clientela principal constaba de ‘hombres cachondos de 40 años para arriba adictos al alcohol’ y a menudo cortejados por ‘lättfotade damer’ (damas de ‘piernas fáciles de abrir’/lascivas).
Construida en 1918 y ubicada en Lindholmen , distrito de Lundby, (ver mapa), en la isla/barrio de Hisingen (se pronuncia “Jísingen») en Gotemburgo.
El que no conoció la taberna nunca podrá imaginarse el ambiente que reinaba en ese sitio. De tempranito por la mañana a 10 de la noche, 6 días a la semana, aguanté como pude media década a principios de los años 80.
Peleas a hostia limpia a veces con caras, narices, sillas y botellas rotas como resultado ocurrían con relativa frecuencia.
Clientes asiduos famosos, conocidos algunos por su violencia, como el ex boxeador finlandés de nombre creo recordar ‘Matti’, que cuando entraba se vaciaba casi de gente por miedo a ser víctima de sus ataques de ira –dejó casi desangrados a varios en diferentes ocasiones, con la peculiaridad de que este tío sacaba fuera del local al que quería golpear, no lo hacía adentro como otros…-, el noruego «Ristemula», también temido, y cómo no, acabar la lista con el más cachondo y famoso de todos los clientes asiduos de Port Arthur, el viejo ex marinero apodado “Texas”.
Al cabo de unos años arrendé ‘la taberna’ a unos yugoslavos y como en menos de un año me jodieron toda la clientela que yo había conseguido durante varios años, acabé vendiéndosela a ellos.
Ya al año siguiente los taxistas ni se atrevían a conducir a gente a Lindholmen por temor a la violencia y la ‘nueva clientela’ del Café Port Arthur, más joven y más delincuente que antes, algo que el diario Göteborgs-Posten relató en diversos artículos como “Oförargliga gubbar undanträngda av yngre missbrukare”/”Idyll” myndigheterna glömmer (29 september 1986),“Bussliv hotar idyll” (29 september 1986), “Bajonettmord på Hisingen” (18 juli 1986), Sista hamnkrogen. Port Arthur/Kal. – GP bilagan 1.4.89, etc.
Y los vecinos que vivían arriba en Slottsberget, con razón, se quejaban…
Luego, como el contrato con el municipio de Gotemburgo incluía pagar el costo por el derribo del café-cervecería… acabó la cosa
en que… ‘alguien’ intentó explotar con dinamita la taberna, pero no funcionó. ‘Alguien’ prendió más tarde fuego a los restos del malogrado primer intento. Creo recordar que fue en 1989… Ningún costo…
Después llegó una danesa**, que compró los restos a un precio simbólico de 2 coronas y consiguió permiso de construcción en 1992 para construir en el lugar un restaurante con el mismo nombre y que acabó inaugurándolo en 1997, el actual Port Arthur Pub & Brygghus.
Manda huevos con los suecos estos del departamento de desarrollo urbano de la ciudad de Gotemburgo (Göteborgs Stad –Stadsbyggnadskontoret), que cambiaron de opinión y dieron un giro de 180 grados de un año para otro. En el contrato anterior ponía – creo también recordar- que no se podría construir ningún bar o café más en ese lugar, que iba a ser destinado a edificación de viviendas, y algo así como que cualquier día podían avisarte de que deberías derribar el ‘edificio’… (!)
** “ En el libro de María Berggren sobre los esfuerzos apasionados por preservar el entorno único en Slottsberget y Lindholmen, se encuentra también la historia de cómo Catharina Olesen, después de unos años como ‘estudiante de maquinista’ a bordo de buques de carga y formación posterior en la Sjöbefälskolan/Escuela de la Marina Mercante, decide comprar el restaurante junto con una colega del Arendalsvarvet/astillero Arendal. El mismo día en que se va a reunir con los propietarios se incendia el Port Arthur. Alguien ha usado trinitrotolueno para volar un barco que se encuentra junto a la fachada lateral del ‘edificio’ y en la explosión acompaña luego la mitad del ‘restaurante’. Pero Olesen no se rinde todavía y ofrece 2 coronas suecas por la taberna dañada por el incendio. Y finalmente, después de muchos años de trabajo de renovación****, negociaciones con los arquitectos y políticos municipales, y un incendio más, se las arregla para ‘levantar’ Port Arthur de nuevo e inaugura el restaurante en 1997.” […][https://www.gp.se/kultur/maria-berggren-k%C3%A4ra-lindholmen-1.491183]
*** Öl = cerveza > Las vocales «å», «ä» y «ö» en el alfabeto sueco – YouTube
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