China sin ideas propias, copia Billy

china-La desvergüenza parece total. La identidad gráfica de Ikea, las cajas de color azul-amarillo y hasta la cafetería – todo se ha copiado en la falsa tienda de IKEA en Kunming en el suroeste de China. Por no hablar de los productos.

La copia china de Ikea no es sólo una historia cómica, sino también un recordatorio sobre una nube oscura en el cielo económico de China. Ikea no nació en China. A pesar del tamaño del país y riqueza creciente, pocos negocios revolucionarios, como Ikea, salidos del país. Esto revela que el futuro de China, más allá del boom de crecimiento actual, se enfrenta a grandes desafíos.

El país produce de hecho pocos productos innovadores, China carece de capacidad de innovación propia. En su lugar, compran o roban ideas. En el índice anual del Boston Consulting Group sobre la capacidad de innovación, China va a parar al puesto 21. Tampoco existe una base clara para la mejora. China puede tener universidades de alto rango, pero también estas son débiles en términos de “ideas verdaderamente originales y creativas”, como el presidente del China Construction Bank ha expresado la cosa (New York Times Magazine 24/11 de 2010).

El contraste es claro comparado con cómo es la situación en EE.UU. donde las universidades alimentan a la industria con talento innovador.

China crece rápidamente, pero todavía es producción de productos de otros, antes que de sus propias invenciones, lo que impulsa el crecimiento.

Esta es la base del milagro chino, y todo el mundo sabe que no puede durar para siempre. Con el tiempo, la mano de obra china se convertirá en cada vez más cara, y entonces los fabricantes comenzarán a buscar otros países con costes más favorables. Un país que depende de la capacidad de innovación de otras personas apenas podrá a largo plazo convertirse en primera potencia del mundo, como el Partido Comunista de China tiene ante sus ojos.

Sobre esto son los gobernantes de China dolorosamente conscientes. En noviembre del año pasado, el gobierno chino presentó un plan para aumentar el número de patentes registradas tanto en el país como por los chinos en el extranjero. Pero los objetivos miran, en la manera clásica de la planificación central comunista, más a la cantidad que a la calidad. Las patentes de piezas de productos cuentan tanto como los inventos innovadores. La fijación vanidosa con el número de patentes no dará a China la innovación que necesita el país.

No, los problemas fundamentales en la economía china no se pueden solucionar planificando centralmente. Mientras China carezca de cultura de innovación que países como EE.UU. y Suecia han sido históricamente habilidosos en aprovechar, irán las historias de éxito de China, equivalentes a Ikea, a seguir brillando por su ausencia. [svd.se]

* BILLY 

Se fabrican 3,6 millones de estanterías ‘Billy’ de Ikea por año [gp.se]

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