Crisis sin cañones

Hay crisis, así como hace 50 años, pero sin cañones esta vez

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Esta crónica se escribe en Berlín. Hace exactamente 50 años desde mi primera visita aquí. Mientras tanto (cuando a menudo he ido a parar a la ciudad), a mi entender, más o menos todo ha sucedido.

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Aquella vez había tanques soviéticos y americanos cañón contra cañón en el Checkpoint Charlie. Un reportero cayó por un agujero en el suelo de una casa derribada al lado y parece ser que se mató. El resto de nosotros discutimos – la mayoría con un cigarrillo en la boca – si se convertiría en guerra mundial o no.

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Tanques y cañones, oficiales enojados, radios crepitando. En algún lugar en el fondo la bomba atómica – iríamos todos a morir pronto?

reagan-tear-downSí, así de dramático era. De hecho.

Pero evitamos morirnos. La situación se desentrañó – fue uno de los puntos de ebullición de la guerra fría!- Y poco a poco pero seguro giró el desarrollo. En 1.987 exigió Ronald Reagan una plataforma en el muro:

Sr. Gorbatjev, derribe este muro! – – Mr Gorbatjev, Tear down this wall!

Dos años más tarde se abrieron los pasos – en realidad por error – y el “muro de la vergüenza” de repente era historia (a pesar de que se tardó mucho tiempo en derribar la miseria). En 1990 se convirtió la DDR, la República Democrática Alemana, que por cierto no era democrática, en una serie de estados federados en la – si se me permite decirlo – Alemania verdadera. Muchos de los que recordaban a un cierto Adolf y grande Alemania estaban enormemente preocupados, pero el mundo giró en la dirección correcta. Los estados satélites se convirtieron en cada vez menos soviéticos y en 1991 llamó Gorbatjev a Reagan, y le dijo (aproximadamente):

– Me gustaría informarle de que la Unión Soviética ya no existe…

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“El imperio del mal” no existía más y no ha reaparecido. Sin embargo es Rusia un país enorme y peligrosamente negligido con armas nucleares y un hombre con ojos de mala leche, antiguo hombre de la KGB, de nombre Vladimir Putin, como jefe.

Ahora camino yo en Berlín, una ciudad miscelánea, donde los procedentes del país del Este ya no aparentan tan mal como antes y las tiendas y mercados tienen más ofertas que nunca. En las terrazas de las aceras fluye la mejor cerveza del mundo y turistas de todo el mundo se aglomeran allí donde los tanques una vez estuvieron. Es variado, sonriente, despreocupado, y – sobre todo – paz total. Los fantásticos tilos y álamos temblones de la ciudad bordean las aceras y en la Puerta de Brandeburgo intentan (sí, se siente de esa manera!) millones de vendedores ambulantes de deshacerse de todo desde pollos a juguetes de plástico

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O sea que fue bien. Bueno, no del todo. Quince veces tuve que volar a Vietnam durante esos años, por la guerra allí. Indira Gandhi fue asesinada – por su propio guardaespaldas – y los que fuimos enviados allí escribimos columnas kilométricas sobre el entierro. Sudáfrica se convirtió en negra, como debería ser, y Somalia se convirtió en un caos sangriento que vomita fuera gente confusa y a menudo enferma y pobre a todos los rincones del mundo. Conflictos percibidos vagamente conducen a asesinatos en masa en Oslo – de todos los lugares! – Y a nuestro alrededor, de Nueva York a Londres y aquí a Berlín asola la crisis financiera.

Incomprensible incompetencia política y corrupción directa pertenecen al orden – o más bien, al desorden – del día. Hay crisis, justo como hace cincuenta años… pero sin cañones esta vez. Algo mejor se ha convertido quizás el mundo – pero en el fondo espera un pequeño, por cierto, tal vez no tan pequeño, problema que consiste en chinos, 1,5 millardos o así… [expressen.se]

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