‘Brujas contemporáneas’ en camas con correas de cuero

¿Son ellas las brujas contemporáneas?

ramona6El año pasado fueron utilizadas medidas coercitivas -como puestas de correas atando a pacientes a la cama, aislamiento e inyecciones forzadas- más de 9.000 veces en la atención sanitaria. ¿Por qué tiene tanto miedo la atención sanitaria de las mujeres jóvenes y su desesperación?

Ramona Karlsson se crió en un hogar de adictos donde era feo el mostrar sentimientos. Con el fin de controlar su ira y tristeza comenzó a controlar la comida. Fue afectada por anorexia y la ingesaron en un hospital con tratamiento forzado. Para Dagens Nyheter cuenta Ramona que estuvo atada con correas a una cama 80 veces en diez meses. Tenía entonces 23 años. Dice que siente angustia si su hijo la agarra después de darle un abrazo. Una vez la tuvieron atada a la cama cinco días seguidos.

“Toda mi vida me he sentido amenazada y tenido dificultades para sentir confianza. Las medidas coercitivas no lo han hecho más fácil. Imagínate estar atada y en poder de cinco personas y estar obligada a dormir con las piernas completamente separadas. Imagina qué humillación y abuso, dice ella.

No fue hasta después de once años dentro de la atención sanitaria que Ramona pudo reunirse con un psicólogo.

“No entiendo por qué no ocurrió antes. En el diario del Barn -och ungdomspsykiatri (BUP) de 1993 pone que he tenido una infancia traumática. ¿Por qué nadie me preguntó por qué (casi) me morí de hambre?”

Hoy Ramona está completamente recuperada de sus trastornos alimentacios y el comportamiento de autolesión. Ella es una de las fuerzas impulsoras de la asociación nacional Riksföreningen Anorexi/BulimiKontakt y participa en el proyecto “Bättre vård – mindre tvång”- “Mejor  atención – menos forzamientos” de Sveriges Kommuner och Landsting (Municipios y diputaciones provinciales de Suecia).

Nos conocemos un poco y cada vez que cuenta de su tiempo en la psiquiatría me pongo igual de enojada por cómo la atención sanitaria trata a las jóvenes, mujeres ‘rotas’. Es como si no se sabe qué hacer con todas estas mujeres desesperadas. En lugar de averiguar qué hay detrás de los problemas – y adquirir conocimiento sobre la adicción, enorme necesidad de confirmación, desesperación familiar, traumas familiares disfuncionales o abusos sexuales – drogan a las mujeres o las atan.

El año pasado fueron utilizadas medidas coercitivas como puestas de correas atando a los pacientes a la cama, aislamiento e inyecciones forzadas más de 9.000 veces en la atención hospitalaria. En la realidad la cifra puede ser el doble de alta ya que sólo la mitad de las diputaciones provinciales ha reportado las estadísticas a la Dirección Nacional de Sanidad y Asuntos Sociales (Socialstyrelsen). Las mujeres jóvenes son el grupo que más se ata con corrreas.

¿Por qué tiene la atención sanitaria tanto miedo de las mujeres jóvenes y su desesperación? Se han convertido “las brujas obsesionadas” de nuestro tiempo de las que que la sociedad debe ser protegida? Algo extraño es de todos modos con esta notable rapidez con la puesta de correas. [metro.se]

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