Óscar Osvaldo García Montoya, alias ‘El compayito’ y ‘La mano con ojos’

El interrogatorio de ‘La mano con ojos’

‘Estoy entrenado para matar, decapito con las manos, la sierra…’

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Todo comienza con preguntas y respuestas rápidas. Casi recuerda a un concurso televisivo. La cámara enfoca en un primer plano al entrevistado. Y él relajado, a ratos sonriendo, va ‘cantando’. Solo que este vídeo no tiene nada de musical, la letra la pone el último ‘capo’ detenido en México, uno de los más sangrientos y despiadados, el líder del cártel de La mano con ojos.

El principio es prácticamente ritual. Cómo empezó, con quién, cómo ha ascendido en el grupo… y de repente, la confesión que paraliza porque él, Óscar Osvaldo García Montoya, alias ‘El compayito’ y ‘La mano con ojos’, ni se inmuta al relatar como si hablara del tiempo o del precio de los tomates que ha ordenado más de 300 ejecuciones y que con sus propias manos ha matado a otras 300 personas.

“Estoy entrenado para matar, me entrenaron en Guatemala”, les había dicho segundos antes a sus interrogadores, entre ellos el fiscal del Estado de México, donde ‘El Compayito’ llevaba meses sembrando el terror con terribles ejecuciones que firmaba con sus decapitaciones. También de eso da detalles con toda naturalidad: “Decapito con las manos, la sierra, un cuchillo…”.

De traiciones y ejecuciones

No hay cuestión capaz de hacerle cambiar el gesto, de moverle un pelo. Ni siquiera cuando reconoce ante el fiscal, Alfredo Castillo, que él habría sido una de sus víctimas, que le habría matado porque, según la declaración del detenido, éste le había enviado 400.000 dólares para que lo protegiera y al comprobar que no era así, se había sentido traicionado por el representante del Ministerio Público.

La consecuencia en estos casos en el código ‘narco’: la ejecución. Pero Alfredo Castillo le asegura, sin embargo, que nunca recibió tan cantidad de dinero, “quien te traicionó es la persona que te engañó y te dijo que me había dado el dinero”.

– ¿Qué hiciste con esa persona?

– Lo maté, responde veloz el criminal confeso. Lo agarré, lo levanté (secuestré) y lo maté.

– ¿Y no validaste la información, no le preguntaste si había dado el dinero?, le pregunta el fiscal.

– No le pude sacar información porque fue una cuestión rápida, no podía tener una persona de tanto peso conmigo tanto tiempo y ordené rápido la ejecución porque ya me había dado cuenta de que algo estaba mal. Y tomé todo como algo personal contra usted.

– ¿Qué habría pasado (si no hubiera sido detenido)?, le inquiere el mismo Castillo.

Te habría encontrado y te habría hecho pedazos. Te iba a mandar un vídeo con ejecuciones que te iba a decir todo, pero no me dejaste y me tienes aquí- compadrea el detenido – ahora sí que le picaron los ojos a la mano, bromea.

Cuenta ‘El compayito’ que el nuevo apodo de ‘La mano con ojos’ que da nombre al cártel nacido hace poco más de ocho meses le viene de que “todo lo veo y todo lo escucho” y que se lo puso para tener una posición en el mundo del crimen organizado y dar miedo. […] [Isabel Longhi-Bracaglia /elmundo.es]

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