COVID 19: Solo sabemos que no sabemos nada

No tiene nadie ni puta idea sobre el Coronavirus

Nadie sabe todo – con 100% de certeza- sobre el Coronavirus!.

Llevaba yo meses comentando lo que había observado, cómo expertos ‘epidemiólogos’ (profesión hasta entonces casi desconocida para una gran mayoría de ‘gente normal’) surgían de la nada y se volvían mediáticos, ‘gurús’, (Anders Tegnell en Suecia, Fernando Simón en España, etc.) con audiencia millonaria cada cual en su respectivo país. Gente que hasta esa fecha casi nadie conocía. En poco tiempo se volvieron casi tan famosos como – por poner un ejemplo- el narcisista patológico Donald Trump. (Salían y salen casi a diario en la tele). Hablan y hablan pero no saben nada a ciencia cierta.
“Los cálculos del porcentaje de personas  que necesitará cuidados hospitalarios y cuidados intensivos también son similares tanto en Finlandia como en Suecia. Pero al mismo tiempo, las diferencias entre el Reino Unido y varios otros países son grandes. Entonces, diferentes países pueden tener modelos muy diferentes, ¿cómo saber quién tiene la razón? Sí, nadie lo sabe. Podemos recordar todos los modelos que se hicieron para el ébola en África Occidental, donde nadie tenía razón. Todos estaban equivocados. Todos pensaron que sería mucho peor de lo que era. Los modelos son muy difíciles de manejar, decía el epidemiólogo estatal sueco Anders Tegnell en una entrevista para Sveska Yle.”
Pronto observé que en cada país había surgido algo así como un ‘campeonato de conocimientos’, un ‘jugar a ser expertos’, una competición, un “a ver quién sabe más” sobre el enemigo invisible. Un –‘adivina adivinanza’ donde el que perdía, algo así como mensualmente, quedaba mejor o peor visto ante la opinión pública. Y en el campeonato participaban – y participan- no solo epidemiólogos, también políticos de mayor o menor rango. Y otros. Total, que pronto me percaté de que… ni los epidemiólogos ni los políticos tenían ‘puta idea’ o estaban seguros al 100% sobre el tema. Lo que decían – y dicen- era y son suposiciones más o menos acertadas o conjeturas.
Escribía Donald G. McNeil Jr. en el The New York Times en abril del pasado año: ”La verdad es que nadie sabe con certeza adónde nos llevará esta crisis. Más de veinte expertos en salud pública, medicina, epidemiología e historia compartieron sus opiniones sobre el futuro en entrevistas detalladas. ¿Cuándo podemos salir de nuestros hogares? ¿Cuánto tiempo pasará, de manera realista, antes de tener un tratamiento o una vacuna?”.
Las vacunas ya llegaron. En menos de un año, “un lapso de tiempo sin precedentes en la historia”. Casi una decena de fabricantes antes de acabar el 2020!. (Moderna, AstraZeneca, BioNTech/Pfizer, Sputnik V, Sinopharm, Sinovac, Covaxin, Johnson & Johnson, Novavax,… ). Un negocio de miles de millones, de MILLARDOS.  ”Solo Moderna, Novavax, BioNTech y CureVac sumarán 24.000 millones de ingresos en tres años. Estas cuatro empresas dejarán las pérdidas para ganar 12.000 millones en 2021 y 2022”.  «Una vacuna, hasta su aprobación, tarda entre 5 y 10 años y en el coronavirus estamos hablando de 1 año».
¿Cómo esto es posible?. ‘Nunca antes se consiguió una vacuna tan rápido’ escribe la BBC.  
Para mi, que no soy ni científico ni investigador- es todo un quebradero de cabeza. Puede que en el futuro lo califiquen como “uno de los mayores enigmas de la humanidad“. Más que credibilidad ante estas vacunas, siento escepticismo y vacilación.
Con tantos millardos a ganar como ‘aliciente’ para los fabricantes, que tantas firmas hayan conseguido ’sacar adelante’ una vacuna en tan poco – y casi mismo tiempo – es un misterio que levanta interrogantes. ¿No será todo un engañabobos para ‘calmar’ a la población mundial, ante el miedo a que la turbulencia económica resultante de la pandemia de covid-19’ pueda conducir a estallidos, revueltas sociales?. El tiempo lo dirá.
Nada -o poco- se sabe tampoco acerca de los posibles efectos secundarios de estas ‘vacunas express’ que han surgido a ritmo de Fórmula 1. Competirán estos fabricantes por el Premio Nóbel asignatura “the world’s fastest manufactured vaccines”?. Ganancias multimillardarias como ‘meta’ para casi una decena de fabricantes, con ventas en 192 países donde ha atacado el ‘enemigo invisible’, han hecho que hayan conseguido ‘sacar adelante’ una vacuna contra el coronavirus en tan poco – y casi mismo tiempo –  todo un pastel de ensueño para las multinacionales farmacéuticas. En cosa de un año cuando lo ‘normal’ son 5-10 años…

Sobre el saber o no saber acerca del Coronavirus, abajo el artículo traducido del columnista del tabloide Expressen Alex Schulman, donde finaliza con un ‘no tenemos ni idea’ en lo referente al Covid 19.

Prefiero tener un primer ministro que denomine la locura

Desde que escuché a alguien en la televisión explicar que el número de muertos por coronavirus refleja cómo nos comportamos hace dos o tres semanas, realmente no lo he podido soltar. Esto es una crónica. El análisis y las posiciones son del escritor. No sé por qué, tal vez porque tenía algo de existencial, que basado en una cifra que surge en un flash de noticias poder mirar hacia el pasado, la cifra corresponde a un aleteo de cosas que sucedieron hace medio mes. Un fatídico abrazo en una fiesta. Un ascensor de dimensiones mínimas en un centro comercial. Vivimos en la época de los atrasos, todo lo que hacemos ahora veremos los resultados mucho más tarde, es como si toda la existencia yaciera, como si la existencia tuviera una mala red y la imagen se atasca y se retrasa, como si la vida se detiene constantemente y uno de esos inquietos círculos giratorios aparece en medio de la pantalla y hay que esperar a que comience de nuevo. Aparentemente nos hemos cuidado en el pasado cercano, porque las curvas que estoy mirando ahora están bajando. El número de infectados y enfermos está disminuyendo en toda Suecia: la segunda ola de corona está a punto de finalizar. Aunque de eso nadie quiere hablar abiertamente. Porque esto nadie se lo había esperado. Fue durante Navidad y Año Nuevo cuando todo se iría al infierno. Fue cuando los familiares se reunieron en las casas de campo de pequeñas dimensiones cuando la infección corría el riesgo de ganar un nuevo impulso y luego nos veríamos obligados a pagar por ello durante mucho tiempo. En cambio, fue al revés, las vacaciones de Navidad hicieron que la infección bajara. Luego vinieron nuevas ofertas: el gran riesgo no radicaba en los fines de semana de Navidad, sino en el tiempo posterior a los fines de semana, cuando todos regresan al trabajo y a la escuela. Ahora era el momento del que debíamos tener cuidado, tener cuidado. No es mi intención ridiculizarlo, pero lo digo con sinceridad: ¿no es pronto el momento de que todos los expertos ahí fuera sean un poco más humildes ante el hecho de que en realidad no saben nada, si es que saben algo, sobre el Coronavirus, en absoluto. Todo en torno a nosotros son conjeturas que a menudo salen mal. No se puede simplemente mirar al pasado a través del Coronavirus. También se puede mirar hacia el futuro. Es por eso que muchos están obsesionados con las cosas que están sucediendo en Israel, porque lo que está sucediendo allí también nos pasará a nosotros. Son el país de vacunación más rápido del mundo y pronto han vacunado al 30 por ciento de su población. El mundo vuelve allí sus ojos, en busca de esperanza, ven en ellos su propio futuro una vez que hayan alcanzado la misma cantidad de vacunación. El problema es que nadie lo sabe. Sí, la propagación de la infección ha disminuido en Israel después del inicio de la vacunación, posiblemente, un poco, pero ¿se debe a la vacunación o a alguna otra cosa? Nadie lo sabe. ¿Y cuánto tiempo pasa(rá) antes de que alcancemos la misma cantidad de vacunación que Israel? El coordinador de vacunación, Richard Bergström, promete que todos los que quieran vacunarse podrán hacerlo antes del ‘Midsommar’ (23 y el 24 de junio). Suena esperanzador. Entonces sale Björn Eriksson, director de salud y atención médica en Estocolmo. Da la alarma, dice que no cree en eso para nada, que nunca podremos vacunar a todos para el Midsommar (solsticio de verano). Dos funcionarios gubernamentales que abiertamente se contradicen. Quien tiene la razón?. Nadie lo sabe. Stefan Löfven, (el primer ministro sueco), recibió muchas críticas el fin de semana pasado después de, en el programa Agenda, donde participó, no poder reconocer que el gobierno cometió ni un solom error durante la pandemia. Sus asesores deben haber sido estrictos con él después, porque ahora sobre todo corre por ahí y confiesa errores de diversa índole. En una entrevista en Dagens Nyheter hoy, es como si se hubiera tomado ‘suero de la verdad’ o algo así, cuenta mecánicamente los diferentes errores que el gobierno cometió durante la primavera y el verano. Opino que es simpático admitir errores, pero yo preferiría mucho más tener un primer ministro que reconozca la locura, que diga la verdad de una vez por todas: que hagamos, por supuesto, lo que podamos para combatir la infección, pero cuando se trata de la mayoría de las cosas ahora mismo no tenemos de hecho no tenemos ni idea.
Jag skulle hellre ha en statsminister som benämner galenskapen > ALEX SCHULMAN: Allt omkring oss är gissningar som oftast slår fel
 https://www.cippec.org/textual/solo-sabemos-que-no-sabemos-nada/
https://www.xlsemanal.com/actualidad/20200318/coronavirus-todas-respuestas-contagio-vacuna-mortalidad-mayores-ninos.html
Lo que todavía no sabemos sobre el coronavirus… un año …
¿Qué sabemos sobre la nueva variante del coronavirus?
Lo que sabemos y lo que falta por saber del SARS-CoV-2
https://svenska.yle.fi/artikel/2020/04/05/modellerna-for-coronaviruset-stammer-inte-fullt-ut-och-det-ar-inte-heller-poangen

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*