Lei Maria da Penha

Brasil es uno de los países más violentos del mundo. Y la violencia que mata a los hombres jóvenes también afecta a las mujeres, directa e indirectamente.

El proyecto “Causa de muerte: Mujer” (Dödsorsak: Kvinna) en su viaje a diez países ha llegado a Brasil, donde podía llevar hasta 20 años el conseguir sentencia condenatoria contra un ‘maltratador de esposa’, pero la situación mejora lentamente.

María está sentada en una silla de ruedas tras recibir un disparo en la espalda por su marido – ahora tiene una ley propia que lleva su nombre.

Rafaela del país sin ley en uno de los barrios de tugurios de Río de Janeiro, una de las muchas mujeres pobres que han recibido alegría de la ley.

Ella recibió un disparo de su marido en la espalda – ahora María tiene su propia ley

La nueva ley revolcó de arriba a abajo la visión de la violencia contra las mujeres en Brasil.

– Me desperté de haber recibido un disparo en la espalda. Supe de inmediato que era él.

A pesar de otro intento de asesinato llevó 19 años y 6 meses antes de que el marido de Maria da Penha fuese sentenciado.

Medio año antes de que el crimen hubiese sido prescrito.

Si se pregunta a la gente en la calle en Río de Janeiro si conocen a Maria da Penha, la respuesta es “sí”. La mayoría no conoce su sangrienta historia. Pero saben cuál fue el resultado de los ataques que para siempre colocó a Maria en una silla de ruedas. El 7 de agosto de 2006 se introdujo la Ley 11.340/2006, conocida como Lei Maria da Penha“.

La nueva ley revolcó de arriba a abajo la visión de la violencia contra las mujeres en Brasil. Previamente eran tratados todos los casos de violencia de género como delitos menores y la pena por haber maltratado a su esposa podía ser una multa pequeña, o contribuir con comida a una organización de caridad.

Según la Ley Maria da Penha, un delincuente puede ser arrestado inmediatamente, las sanciones se han endurecido, órdenes de restricción se han introducido y hay tribunales especiales para delitos contra mujeres. Mucho falta todavía, sobre todo es todo el sistema legal aterradoramente lento, pero mucho ha sucedido. El número de denuncias a la policía aumenta día a día.

 

La 24 añera Rafaela Gonçalves en la favela Santa Marta en Río de Janeiro ha utilizado la ley:

– Cuando tenía 16 años me quedé embarazada. El padre y yo nos conocimos en una fiesta, pero cuando nos mudamos a vivir juntos quería de repente decidir él todo. Él púdo seguir yendo a fiestas, pero yo debía de quedarme en casa y esperar a él.

– Él me maltrató muchas veces, pero la peor – y última – vez fue cuando nació el niño y nos habíamos separado, una vez más. Fui a la fiesta de cumpleaños de mi primo y él se enteró. Yo tenía una extensión de cabello, él arrancó mucho del cabello y amenazó con cortar el resto con su cuchillo. El vigilante en el club nos sacó y mi marido ‘me echó a un taxi’. Allí continuó golpeándome y finalmente él me empujó fuera del coche, mientras el coche rodaba.

– Nueve días después me había decidido y fui a la estación de policía de la mujer. Fui examinada por un médico que escribió un certificado. Una parte de mis heridas habían cicatrizado, pero fue suficiente. Después de 1,5 años fue el juicio. Pude elegir entre ponerlo en la cárcel durante 30 días, o hacer un acuerdo. Acepté un acuerdo que trataba de que él durante tres años asistiese a dos cursos diferentes para trabajar con su visión sobre las mujeres y violencia. Ha funcionado. Nunca más me ha tocado desde entonces, vivimos juntos y tenemos otro niño.

¿Pero cómo fue para Maria da Penha, disparada en la espalda en 1983?

– Los vecinos oyeron el disparo y salieron corriendo, dice ella. Me encontraron en la cama y mi marido en la cocina, con el pijama como una soga alrededor del cuello. Tuve que ir al hospital y a la policía le dijo mi marido que habíamos sido víctimas de un robo y que fue el ladrón el que me disparó.

– Yo resulté herida de gravedad, dos vértebras están completamente destruidas, y estuve hospitalizada durante cuatro meses. Cuando llegué a casa mi marido me encerró en la casa. Él me ha impidió incluso ver a mis padres y hermanas. No me atrevía a largarme, tenía miedo de que dijera que había abandonado el hogar y que por tanto perdería la custodia de nuestras hijas.

– Un día iba a ducharme y él se ofreció a ‘conducirme’ al cuarto de baño. El agua rocianba en la ducha y él iba a empujar mi silla de ruedas bajo la ducha cuando saqué la mano para sentir la temperatura – y me dio un calambre. Me agarré a las paredes de la ducha, ‘me empujé hacia atrás’ con todas las fuerzas que tenía y chillé. Nuestra chica de limpieza vino corriendo y me ayudó.

– Mi marido había alterado con la electricidad en el calentador de agua y probablemente habría muerto al instante, cuando el agua electrificada hubiese alcanzado a la silla de ruedas.

El marido de Maria pasó un total de tres días detenido, mientras que la investigación llevaba su marcha, eso fue todo. Él fue acusado un año después y el juicio se inició después de ocho años más.

Él fue condenado, pero comenzó a hacer recursos de apelación, año tras año, todo el tiempo en libertad. Cuando llegó el veredicto final, sólo quedaban seis meses antes de que el crimen hubiese sido prescrito.

El caso recibió mucha atención y fue la razón principal de que la ley brasileña cambiara. Maria Da Penha dirige ahora un instituto que trabaja para difundir información sobre la Ley Maria da Penha y trabaja en contra de la violencia contra mujeres.

Datos / Brasil

  • 10 mujeres son asesinadas por su esposo cada día en Brasil y cada 15 segundos una mujer recibe hostias
  • 1 de cada 3 brasileñas dice que ella alguna vez ha sido maltratada por su pareja
  • Brasil es el quinto país más grande del mundo en términos de tamaño y población
  • Brasil es también uno de los países con mayor desigualdad de ingresos, mayor que, por ejemplo, India y China
  • La tensión entre ricos y pobres hace a Brasil uno de los países más violentos del mundo
  • Grandes partes del país, como los tugurios (favelas) de las grandes ciudades, son ‘países sin ley’
  • Carteles de la droga se han hecho cargo y en la medida en que la policía se deja ver –raramente- es corrupta, violenta y ella misma responsable de grandes abusos
  • El sistema legal ha tenido una sólida mala reputación, pero poco a poco comienzan grupos de policías y jueces a limpiar en su propio patio
  • A muchas mujeres maltratadas nunca se les ocurriría ir a la policía porque ven a la policía como a enemigos
  • Si denuncian pueden pasar muchos años antes de que el juicio comience, si se inicia, y en tanto el delincuente es a menudo puesto en libertad
  • El conocimiento de lo terribles que son las cárceles de Brasil sin duda impide a otras personas de querer enviar a sus maridos allí
  • Con aumentada atención y mejores leyes la propensión a denunciar ha aumentado

 

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