Cómo funciona el ‘negocio’ de los asesinos a sueldo

asesino_sueldoMuchos son traídos desde el exterior: matan y se van. La sombra de los sicarios aparece en venganzas personales y en ajustes de cuentas mafiosas. Pero un jefe de la Policía Federal admite que algunos homicidios en ocasión de robo esconden “algo más”.

En abril del año pasado, la jefatura de la Policía de Seguridad Aeroporturaria (PSA) recibió un dato alarmante de parte de una fuente de inteligencia: una banda de narcos había pagado un “contrato” de 200.000 pesos a un asesino a sueldo para matar al entonces jefe de la Unidad Regional IV con asiento en Posadas (Misiones) y al fiscal federal de Paso de los Libres (Corrientes).

Mientras se hacía la denuncia judicial, Luis Herrera (el jefe en cuestión) fue mudado rápidamente de su casa de la capital misionera y también se puso en alerta a Benito Pont, el fiscal en la mira. Ambos habían intervenido en la captura de una organización dedicada al tráfico de drogas en la frontera. El “contrato” era la venganza por ese trabajo.

“Nos advirtieron que iban a matar al Licha (apodo de Herrera) y empezamos a investigar. Llegamos a un narco brasileño apodado Boca de Lata. La investigación se estancó porque tanto este hombre como su hermano, dedicados a todo tipo de contrabando, fueron asesinados”, confiaron a Clarín fuentes del caso.

Como en casi todo negocio, en el ambiente de los asesinatos por encargo hay profesionales e improvisados. El crimen que en manos de killers con experiencia puede llegar a cotizar en miles de dólares, en una villa se paga en pesos y se redondea con lo que se tenga a mano.

“En 2005 me tocó defender a un pibe de la villa 1.11.14. Era adicto y unos peruanos lo contrataron para sacarse de encima a un delivery argentino que les molestaba y del que sospechaban que era informante policial”, contó a Clarín el abogado penalista Horacio Rivero.

Al chico, sicario ocasional, le pagaron con cinco mil pesos, una moto y le hicieron la cocina y un dormitorio nuevo (para la madre) en su casita de la villa. “Todo quedó como un problema del barrio. El pibe cumplió 8 años por homicidio simple”, agregó Rivero, que en la causa por el fusilamiento de los narcos colombianos en el Unicenter (24 de julio de 2008) representó a Mauro Martín, el actual jefe de la barra brava de Boca. Una hipótesis de ese expediente señala que los autores materiales de los homicidios de Héctor Duque Cevallos (35) y Alexander Quintero Gardner (35) eran de “La 12”.

Al caso de Unicenter le siguió, meses después (febrero de 2009), el crimen del también colombiano Juan Galvis Ramirez. Ambas fueron ejecuciones en manos de asesinos profesionales que se movían en moto. Los crímenes respondieron a pujas internas dentro de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un grupo paramilitar estrechamente ligado al narcotráfico.

En estos dos episodios fue más que evidente la participación de killers. Pero, en general, los homicidios por encargo no son tan evidentes. “Hay casos que se presentan como homicidios en ocasión de robo en los que a uno le queda la sensación de que hubo algo más”, reconoció a Clarín Claudio Tapia, jefe de la División Homicidios de la Policía Federal.

“Pero los asesinatos por encargo son muy difíciles de probar”, sostuvo Tapia, quien diferencia los crímenes entre bandas, en el marco de ajustes de cuentas, y los asesinatos a manos de killers profesionales. “En este tema hay mucho de mito. La verdad es que se han probado muy pocos casos y, aunque moleste, la única manera de resolverlos es investigando a la víctima: sus deudas, sus vínculos”, concluye el jefe policial.

Desde la Bonaerense, el comisario general Salvador Baratta (número dos de la Fuerza) comparte con Tapia la idea de que los sicarios ultraprofesionales no abundan en nuestros país. “Existe la contratación de mano de obra barata para hacer algunos trabajos, sobre todo ajustes de cuentas entre bandas. Los homicidios en los que actuaron killers (como el caso de Unicenter) resultan más raros. Son difíciles de investigar, es cierto, pero no imposibles. Lo más complicado es que esta gente mata y vuelve a su país de origen. Ahí es donde entramos a depender de la buena voluntad de otros”, concluyó Baratta. […] [ Por: Virginia Messi/www.clarin.com.ar/Cómo funciona el “negocio” de los asesinos a sueldo]

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