La desigualdad social se agiganta con los Kirchner

Los ricos, inalcanzables para los pobres

-La desigualdad social se agiganta con los Kirchner

-Un rico gana 26,6 veces más que un pobre

-Argentina, peor que Nigeria, Corea del Sur y Grecia, sus rivales del Mundial

Los Kirchner suspenden la asignatura “distribución del ingreso” que ellos tanto gustan declamar como una de sus conquistas. La riqueza se ha concentrado aún más en pocas manos durante el último año. Los super ricos ganan 26,2 veces más dinero que los pobres de solemnidad, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) divulgadas este sábado. En 2008 esa diferencia era menor, pues alcanzaba 23,4 veces. Es decir que la brecha social se agiganta entre los que más tienen y quienes no poseen nada. En el segundo trimestre de este año el 10% más rico de la población se quedó con el 32,9% de los ingresos mientras que el 10% más pobre sólo se adueñó del 1,3% de los ingresos. Un año atrás, los porcentajes eran 31,9% y 1,4%, respectivamente. Argentina, tercera economía de América Latina detrás de Brasil y México, no figura entre los países con más pobres del subcontinente. Según el Gobierno de los Kirchner la pobreza alcanza al 15% de la población, pero Cáritas y otras ONG estiman que trepa del 30% al 40%. Sin embargo, las cifras oficiales sí admiten que Argentina padece un abismo cada vez amplio entre las distintas clases sociales, un fenómeno regresivo característico de las sociedades atrasadas e injustas. […][Los ricos argentinos, inaccesibles para los pobres / http://www.elmundo.es]

buenos airesvilla31

Si no la más grande, la 31 es la villa más visible de la ciudad de Buenos Aires. Enclavada a pocas cuadras del Obelisco, pone en evidencia la existencia paralela de la mayor riqueza y la mayor pobreza, común a todo país tercermundista. Resalta también la incapacidad total del Estado para evitar el problema y, una vez generado, para resolverlo. Ya antes de que existieran las «villas» había pobres en Buenos Aires. De hecho, la mayoría de los inmigrantes lo eran. Ante la escasez de viviendas, paraban en los llamados conventillos, pero existían caminos para acceder a la propiedad de una vivienda, principalmente mediante la compra de terrenos loteados, en cuotas a largo plazo. El negocio prosperaba entonces: un empresario compraba un terreno en los suburbios, lo dividía en lotes y lo vendía en cuotas. El nuevo propietario comenzaba su casa de a poco, pero con la propiedad asegurada invertía capital en ella y la iba mejorando. El Estado liquidó este sistema de dos formas: por un lado, la inflación destruyó el financiamiento a largo plazo; por otro, las regulaciones lo tornaron inviable. Se demandaba que un barrio loteado tuviera servicios antes de ser vendido (agua y luz), pero éstos los brindaban empresas estatales que demoraban años en proveerlos. Sin posibilidad de acceder a la vivienda, sin crédito hipotecario, no quedaba otra que los asentamientos informales. Aquí viene la segunda falla del Estado. Como es un mal propietario, no supo proteger su propiedad: no es de extrañar que los barrios informales surgieran en propiedades públicas. […][¿Se puede privatizar la villa 31? – lanacion.comhttp://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1156361]

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*