Crisis griega puede engordar el odio

greek-shipLa crisis del euro está en camino de una fase crítica. El domingo se celebran las elecciones en Grecia, que pueden terminar con una salida del euro. Los discretos planes de la UE para limitar el caos incluyen en el peor de los casos bloquear las fronteras griegas y cajeros automáticos. Los ministerios de relaciones exteriores en toda Europa desarrollan preparativos para repatriar a sus ciudadanos si el sistema de pagos se rompe y nadie puede viajar a casa.

Muchos analistas hablan más y más impacientes sobre lo que ven como un último recurso: Dejad que los alemanes paguen. La economía de Alemania es superfuerte y el país puede pedir prestado a nivel récod de barato. ¿Por qué no sacan grandes préstamos los alemanes para compartir con los países en crisis que apenas pueden sacar préstamos en absoluto para sus déficits? Cada vez más a menudo los alemanes y la canciller Angela Merkel son presentados sencillamente como tacaños.

Pero como la única grande, economía estable en la zona euro, Alemania ya ha tomado grandes riesgos para salvar a otros países de las leyes de la gravedad de la economía. Si las cinco peores economías en crisis suspendiesen sus pagos y abandonaran el euro, Alemania, según algunos analistas. vería alrededor 1 100 millardos de euros convertirse en humo. Es una suma que se acerca a la mitad la producción del país. La situación de la deuda alemana recordaría a la griega.

Sí pues, dicen los críticos, una razón más para Alemania a abrir la cartera aún más ahora para que esos países puedan permanecer en la zona del euro. El único punto débil de este razonamiento es que esto es exactamente lo que ha hecho las deudas tan grandes desde el principio.

Lo que ahora pedimos a los alemanes es soltar las últimas restricciones y ofrecer como garantía de préstamo su propio futuro – en favor de estados que han manipulado con todos los presupuestos y escapado de todas las facturas. Para un país consciente de historia donde los ahorros y jubilaciones de todos fueron ‘exterminados’ por la deuda y la inflación en dos ocasiones durante el 1900 se siente como un paso demasiado largo sobre el abismo.

Una solución donde Alemania garantiza a todos los países de la zona del euro y sus bancos requiere por eso que los alemanes también obtengan poder sobre estos países. Ellos sólo pueden asumir la responsabilidad por algo sobre lo que tengan bajo su control. Pero puede resultar en una pesadilla europea. Imagina un mundo donde funcionarios alemanes viajan a Roma y Madrid, y dicen desgraciadamente, no recibiréis las pensiones que habéis esperado, los salarios tenemos que rebajar y ese banco tendremos que cerrar.

Cada tema en cuestión podía degenerar en un lucha nacional de sokatira. Todo lo que causa dolor se atribuiría a otros países. El descontento entre los alemanes que se ven obligados a trabajar más tiempo para enviar el dinero al sur de Europa sólo sería superado por la aversión de los europeos del sur que tendrán que ver poner fuera de juego su democracia desde Berlín. Sería el fin del sueño europeo sobre la unidad y la solidaridad. Sería el mejor regalo que Europa daría a los partidos nacionalistas de odio y descontento desde la década de 1930. [Greklands kris kan göda hatet – Metro]

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