Ricos y pobres en Suecia (8) – 22.000 niños no tienen medios para comprar gafas

El derecho de todos los niños a gafas 

gafas2La semana pasada estuve en la óptica. Empiezo a tener dificultades para leer esas instrucciones en letra pequeña que hay en todo. Tengo que mantener el texto lejos de mí y muy pronto seguramente no me alcanzarán los brazos. Lo sé, es la edad. Pero cuando me senté allí, sin gafas, por más de una hora con sólo esa niebla horrible delante de mí, me sentí como que yo tenía diez años de nuevo.

“¿Puedes leer alguna de las letras en la línea superior?”

“No.”

La vergüenza en esto, no ser capaz de ver. Había sido un secreto durante mucho tiempo. Se observó por primera vez cuando estábamos en la parada del autobús. Todos los demás niños gritaron: “Ahora viene el autobús 34”, pero yo no vi nada hasta que se detuvo. A veces el autobús pasaba de largo porque yo no había mostrado que quería ir con él.

En el aula yo siempre me sentaba cerca de la pizarra para ver lo que la profesora escribía y a veces leía a escondidas las notas de la compañera en el pupitre. A menudo tenía dolor de cabeza. Y yo me sentía marginada, sola. Era como vivir en una burbuja borrosa fuera de los demás.

Pero al final obtuve gafas, porque algún profesor observador vio que yo continuamente miraba con los ojos medio cerrados. Recuerdo mis primeras gafas tan bien. Eran gafas de aviador de color oro. Y yo me sentía en realidad un poco interesante en ellas.

Pero realmente era increíble que incluso las recibiera, que tuviéramos medios. La respuesta es por supuesto que recibíamos subvención, que fue suficiente para tanto montura como lentes. Me salvaron la vista, y tal vez toda mi escolaridad.

Recuerdo la felicidad cuando en realidad por primera vez pude ver el número que ponía en el autobús! ¡Caramba! ¿Es así como aparentaba el mundo? Lo vi con toda claridad. Y las líneas eran tan agudas que era absolutamente mágico. Podía ver!

Justo por eso, porque me acuerdo de ese sentimiento tan bien, hasta en el nervio óptico – que opino que es tan obvio que todos los niños que tienen problemas de visión tengan derecho a un par de gafas. De la misma manera que los niños oyentes tienen derecho a un audífono. Gafas son caras. Todos los padres no pueden permitirse el lujo de pagar 1 200 coronas suecas por un par de lentes, y los niños lo saben y quizás ni dicen nada, porque no quieren añadir sal a la herida. Así que se sientan bien delante ante la pizarra y entrecierran los ojos a través de la vida.

Pero eso que era tan obvio antes, el derecho de los niños a poder ver -fue eliminado cuando suprimieron el subsidio el año 2004. La mayoría de los condados ayudan ahora a lo sumo con unas 100 coronas, y Estocolmo es el más tacaño. Ellos no dan ni una corona de subsidio.

Más y más padres se ven así obligados a recurrir a organismos de ayuda para tener medios de comprar gafas a sus hijos. Majblomman ha notado por ejemplo un fuerte aumento en las solicitudes desde el año 2004. De acuerdo con sus encuestas son por lo menos 22 000 niños suecos que no han recibido las gafas que necesitan, porque los padres no tienen pasta.

22 000 niños, no podemos cerrar los ojos ante esto! [Alla barns rätt att få glasögon – Metro]

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