… VENDEN POCO EN CASA
El mercado automovilístico chino atraviesa en 2026 una fuerte contracción, especialmente grave para los coches de gasolina, mientras los eléctricos puros siguen ganando terreno. En el primer semestre, las ventas minoristas de turismos cayeron un 19%, hasta 8,8 millones, y las de vehículos de gasolina un 27,8%; solo en junio estas últimas se desplomaron un 42%.
La crisis está golpeando especialmente a los concesionarios: unos 1.800 establecimientos autorizados cerraron durante el primer semestre y el 81,9% estaría vendiendo vehículos por debajo de su coste de adquisición. La guerra de precios de los últimos años no ha solucionado el problema y ha provocado que muchos compradores retrasen sus decisiones esperando nuevas rebajas.
El eléctrico continúa avanzando
Paradójicamente, mientras disminuye el mercado total, la electrificación sigue acelerándose. Los eléctricos y los híbridos enchufables alcanzaron en junio una penetración récord del 63%, aunque los eléctricos puros están recuperando protagonismo frente a los híbridos enchufables.
Pero también aparecen dificultades: el fuerte encarecimiento del litio y de los semiconductores está obligando a fabricantes como Tesla, BYD y Xiaomi a subir precios. Además, Pekín está reduciendo progresivamente los incentivos fiscales a los eléctricos.

Demasiados coches y demasiados modelos
Otro problema es la enorme velocidad con la que aparecen vehículos nuevos. Los fabricantes chinos habrían presentado 542 modelos en solo cinco meses de 2026, más de tres diarios. El resultado es lo que el máximo responsable de Nio denomina el “valle de la muerte del coche nuevo”: cuando la industria consigue aumentar la producción de un modelo, su momento de mayor demanda puede haber terminado ya.
Los fabricantes empiezan por ello a reducir sus catálogos. Changan, por ejemplo, pretende pasar de 63 a 36 modelos. Al mismo tiempo, los SUV dominan ya el mercado con aproximadamente un 56% de las ventas.
BYD domina, pero aparecen nuevos rivales
BYD continúa como principal fabricante, con aproximadamente un 18,2% del mercado, aunque ha perdido terreno respecto al año anterior. Paralelamente están creciendo rápidamente las nuevas marcas de eléctricos: Leapmotor aumentó sus entregas un 73,5%, mientras Xiaomi y NIO crecieron más del 36%.
La salida: exportar
Ante la debilidad del mercado interior, China está enviando cada vez más coches al extranjero. Durante el primer semestre habría exportado 5,096 millones de vehículos, un 65,3% más, y casi la mitad fueron vehículos de nuevas energías. En junio las exportaciones superaron por primera vez el millón de automóviles en un solo mes.
Pero esta vía de escape encuentra obstáculos. La Unión Europea ha impuesto aranceles antisubvenciones de hasta el 35,3% a determinados eléctricos fabricados en China, y existe el riesgo de que aumenten las barreras comerciales. Por ello, los fabricantes chinos también están acelerando su expansión en Latinoamérica, Oriente Medio y el sudeste asiático.
En síntesis: China tiene una industria automovilística con demasiada capacidad, demasiados modelos y márgenes extremadamente bajos, mientras el coche de gasolina se hunde y el eléctrico gana cuota. Las exportaciones se han convertido en una válvula de escape fundamental, pero las barreras comerciales internacionales pueden acelerar una gran selección de fabricantes: las marcas fuertes y globalizadas probablemente resistirán; las pequeñas, sin escala ni presencia internacional, son las que corren mayor peligro de desaparecer.
[Resumen -asistido por IA- del artículo de Da Cheung ” China’s Auto Market Crashes at Home, Booms Abroad”]