Con el nombre de «pez ataúd», cabía esperar que estas criaturas de aspecto extraño hubieran evolucionado para prosperar en el oscuro fondo marino.
Los científicos ya sabían que estos moradores de las profundidades poseen aletas especiales para «caminar» sobre el lecho marino. Pero ahora, un nuevo estudio revela otra adaptación de los peces ataúd: enormes cámaras branquiales hinchables que expanden el cuerpo del animal con agua salada, lo que les permite absorber más oxígeno y aguantar la respiración hasta cuatro minutos.
