La guerra de los cucos, un juego de seducción y perversión

r iLa ropa interior para los hombres, es un estorbo. Para ellas es parte de su juego de seducción. Katherine Porto la defiende y contrasta con este texto que solo clama para que se la quite

La ropa interior, para la mayoría de los hombres, no es más que un estorbo. Para las mujeres es parte de su juego de seducción, Katherine Porto posó para DONJUAN con todo un arsenal de encajes y transparencias. Nos sedujo y va a seguir haciéndolo: acaba de filmar una película en México, la comedia romántica siete años de matrimonio y sueña con grabar un disco este año. Su defensa de la ropa interior contrasta con el texto de Adolfo Zableh que, por supuesto, solo clama para que se la quite.

Los hombres no le damos a la ropa interior femenina el valor que ellas le dan. No se lo damos, como también menospreciamos (injustamente) un corte de pelo, un nuevo par de zapatos, unos aretes recién comprados. Somos básicos: conocer a una mujer, charlar, tomar trago, reír, tener sexo, casarse, trabajar, levantar una familia, ahorrar algún dinero y morir.

¿Recuerda cuando era niño y llegaba la mañana del 25 de diciembre? ¿Recuerda la ansiedad con la que salía corriendo a buscar los regalos debajo del árbol de Navidad? ¿Es capaz de retroceder en el tiempo y visualizar el desespero con que arrancaba esa envoltura inútil? De adulto ocurre lo mismo: la ropa interior es el papel de regalo; no es un complemento, sino un obstáculo. Uno no quiere el empaque, sino lo que viene adentro. […] [revistadonjuan.com/interes/katherine-porto-y-la-guerra-de-los-cucos]

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