Benjamin Guirguiruca, alumno único en la escuela

Benjita se copia solo en escuelita de Santa Juana

Peque de 8 años recorre 3 horas diarias para ponerle atención a su único profe, en Región del Biobío.

Todos los días, a las 9 horas en punto, la escuela «Purgatorio G-713» abre sus puertas para recibir a su mejor y único estudiante, Benjamín, quien recorre, llueva o truene, una hora de camino para ponerle el hombro con los estudios.

benja guirguiruca  ricardo saez

La lista de clases de la escuelita, ubicada a 18 kilómetros de Santa Juana hacia la Cordillera de Nahuelbuta, en la Región del Biobío, comienza y termina con el nombre de Benjamín Guirguiruca, un pitufito de 8 años que ostenta orgulloso el logro de ser el único alumno del establecimiento.

«Todos los días camino una hora y media junto a mi abuelo y mi perro «Lobo» hasta acá», contó el estudioso y ejemplar Benjita a La Cuarta.

El peque reconoce que ser el único estudiante de la escuela no es divertido. No tiene a quién quitarle la colación ni menos compañeros para jugar a la pelota.

«Estoy en tercero básico. Cuando llegué había otro niño, pero se fue. Me gustaría tener aunque sea un compañerito para jugar con él en los recreos», se quejó el chiquitín, quien sueña con convertirse en carabinero.

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Manuel Sáez es el profesor, director, compañero de asiento y amigo del Benjamín. El docente, con más de 40 años de experiencia, contó que la relación entre ambos es de amistad y solidaridad. Las tiene que hacer de maestro y familia del peque.

«Nosotros, más que una relación de profesor -alumno, somos amigos. Tenemos tres recreos en el día, donde jugamos desde ajedrez hasta a las paletas», contó el profe, que hace patria en la escuela hace cinco años.

«Cuando llegué acá había cinco niños de distintos niveles. A ellos les hacía clases en una sola sala. Los niños llegan acá hasta sexto básico, de ahí deben emigrar a otros establecimientos», contó el profe.

Pero detrás de todo estudiante esforzado hay una gran familia, y esta no es la excepción. Todos los días Guillermo Gamonal, abuelo del Benjita, pone el despertador a las 6 de la matina para ir a dejar a su nieto a la escuela.

«En ir a dejar a Benjamín y luego ir a buscarlo en la tarde pierdo por lo menos tres horas de trabajo. Somos tres en la casa: mi señora, mi nieto y yo. Paramos la olla con la venta de carbón, la crianza de chivo y algunas plantaciones», contó el nono. […] [Por R. Montoya y N. Ojeda/lacuarta.cl/]

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