Suecia ya no es lo que era hace unas décadas

A menos que un vecino con llave la encontrara, probablemente habría muerto

Una amiga terminó en el Hospital de Danderyd con fiebre y dificultad respiratoria. Después de un – por decir lo menos – examen superficial obtuvo la pregunta:

– ¿Quiere Ud. ir a casa?

Respuesta sí. Después de la cena, fue buscada. Nadie la ‘deschequeó’/dio de alta y la enfermera que le iba a quitar la cinta de paciente se olvidó de hacerlo. A la mañana siguiente escuchó su hija un gemido del cuarto de baño. La cánula intravenosa con dispositivo de inyección estaba todavía en su brazo. A eso de las dos y media de la tarde la paciente estaba de vuelta en el hospital, donde finalmente ‘descubrieron’ tanto neumonía como dificultades de respiración. En resumen, su estado era crítico. Hasta muy crítico.

Al amanecer del día siguiente murió.

Esa misma semana nos vimos nosotros mismos obligados a llevar a una pariente, alcohólica y drogadicta, al centro de adicción Maria. Era se encontraba terriblemente devastada, pero el médico de urgencias no mostró perdón. En primer lugar, expulsó a la hija de nuestra familiar de 14 años de edad.

– Debe ser mayor de quince años!

– Pero, dije yo, si viven juntas. Ellas están la una con la otra todo el tiempo.

Él se encogió de hombros con desdén:

– Las reglas.

A continuación afirmó, todavía en tono firme y despectivo, que no había ninguna razón para hospitalización – a pesar de que mi pariente se había caído en la borrachera, golpeado su cara de forma que sangraba y al parecer no podía cuidarse por sí misma. Al parecer, odiaba el doctor a pacientes como ella. Me puse violentamente agitado, y pensé en darle una hostia, pero me abstuve de hacerlo, por suerte. La sala de espera estaba llena de gente desesperada, la mayoría bebida, todos mal tratados.

– ¿Es esto realmente S u e c i a? Me pregunté a mí mismo. ¿No hemos avanzado más? ¿No se consideran como personas humanas los enfermos y desgraciados aquí?

Un par de días más tarde mi pariente fue ingresada, cuando fue encontrada encerrada en su propio cuarto de baño, donde había roto el lavabo, arrancado la bañera de su lugar y estaba tumbada en el suelo, ‘engrasada’ de mierda. De no ser porque un vecino con llave la encontró, ella probablemente habría muerto. ¿Qué habría dicho entonces el médico?

Otra pariente, una dama mayor (87) sufría de alucinaciones, casi con toda seguridad producidas por fármacos prescritos descuidadamente. Sólo con el máximo esfuerzo logramos internarla bajo atención sanitaria.

Todo esto (y mucho más) en el transcurso de un par de semanas de verano. Yo no acuso a nadie – excepto al médico que quise darle una hostia! – Pero no puedo dejar de hacer algunas preguntas:

¿Por qué no pueden los pacientes, en principio, tomar más de un cuarto de hora del tiempo de un médico?

¿Por qué se hacen investigaciones de manera descuidada y por qué no se usan los conocimientos y observaciones de los familiares mejor? Yo podría, por ejemplo, haber contado al médico, que de inmediato quiso deshacerse de la paciente, que ella había estado internada con entradas y salidas en algunas de las instituciones sanitarias para adictos más famosas del mundo – Hazelden en Minnesota y Karolinska en Estocolmo, entre otros – durante los últimos veinticinco años. Relevante? Yo no poseo conocimientos de experto en medicina, pero sí creo de hecho, me atrevo a creer realmente, que cuanto mejor un médico conoce al paciente, mejor trabajo puede él o ella hacer.

No creo que las líneas que acabo de escribir vayan a hacer ninguna gran impresión en los que determinan en el sistema de atención sanitaria. A lo sumo, podrán quizás reforzar a otros pacientes y familiares que se sienten maltratados. Algo es algo…en todo caso. [expressen.se]

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