Cuba, puro son

La Habana sintetiza lo mejor de la isla con aroma a tabaco y ron; con el baile de Tropicana y las letras de Hemingway; con los clásicos que tienen ecos de revolución y colonia.

capitolio_la_habana

El aire espeso del Caribe se mezcla con las gotas de agua de las olas que rompen en las rocas al borde del Malecón, mientras un incesante trajinar de muchos vehículos y la mismísima resistencia de los ‘50, pasan frente a las monumentales construcciones de la urbe Patrimonio de la Humanidad.

“Muévete duro” suena en la radio del auto y un viajero protesta: “Queremos salsa, Buena Vista Social Club, algo de son cubano, la nueva trova, una banda sonora que ambiente” dice risueño. El conductor le da el gusto, con los acordes de una agrupación nueva que tiene mucho de los viejos sonidos de la isla pero no se queda tranquilo y arremete: -Más cubano que esto, ¿qué pretendes?  al tiempo que señala la vereda de edificios preciosos, algunos íntegramente restaurados, con columnas que abarcan toda la vereda y balcones alineados con ventanas abiertas de cara al mar.

malecon

havana-cultura.com

Entonces un paneo de La Habana en coche nos pone las narices contra el vidrio (para conservar el aire acondicionado) y así recorremos varias cuadras. Hasta que el chofer-guía literalmente nos baja, enciende un cigarro y asegura que nos esperará en el mismo sitio.

Su camisa blanca impecable, la corbata firme a pesar del calor, los ojos vivos y una sonrisa de publicidad de chocolate, nos da la seguridad de que elegimos bien. -Por allí, señala, colocando las manos en el capot y nos ve alejarnos.

La_Habana_Vieja

Por ahora, La Habana vieja merece toda nuestra atención. No sólo construcciones magníficas -algunas de las cuales datan del siglo XVI-, con todos los estilos en una muestra grandiosa, sobre la que se trabaja continuadamente en tareas de restauración. Por ello los andamios son moneda corriente.

También su gente, que siempre tiene tiempo de tender una mano a los turistas distraídos. El colorido es otra moneda que corre, en muros, en la indumentaria y en las almas. Es que el color refleja alegría y en los habitantes se percibe un candor primigenio, algo que se lleva adentro más allá de cualquier coyuntura, así es que están a tono.

plaza de armas havana10

En un rincón de la Plaza de Armas, una mulata de rizos dibujados vende pulseras confeccionadas con semillas y cuentas de madera, verdaderas obras de arte pintadas a mano. Es imposible negarse a ellas aunque, como sucede generalmente, una vez que regresamos de las vacaciones no sabemos dónde meter la bijou de arco iris; seguramente descansen junto a otras chucherías que, al verlas, de tanto en tanto nos trasladan sin aviso.

est c m de céspedes

Cuatro palmeras reales y cuatro fuentes cercan la estatua de Carlos Manuel de Céspedes; luego, bancos y una colección de edificios de tiempos de la colonia cierran la mentada plaza. Allí el Palacio de los Capitanes -1776- también conocido como Palacio de la República, alberga al Museo de la Ciudad y en él una Giraldilla como la de Sevilla, que por aquí también es símbolo citadino.

castillo-de-la-real-fuerza Palacio de los Capitanes Generales

En tanto, la copia y símbolo fotografiado por los viajeros está en el tope del Castillo de la Real Fuerza, la primera fortaleza isleña, que da a la plaza. 

armas

Caminar un poco por las calles antiguas y asomarse por los portales es vivenciar directamente el corazón de La Habana Vieja. Más aún cuando los pasos conducen a la plaza de la Catedral. Una de las más lindas del mundo y, además, el tuétano del barrio.

Donde el tiempo no pasa

Un cuarteto de cuerdas toca inmutable en la esquina mezclando sus sones con el bullicio perenne.[…]

La Bodeguita del Medio

Pero no hay que engolosinarse, a poco está la La Bodeguita del Medio, por la Empedrada. Netamente turística y mucho más mística invita otro trago, a leer los muros minuciosamente y a viajar en el tiempo con las fotos de los grandes que por allí pasaron.

La plaza de San Francisco con su iglesia y convento, como la plaza Vieja y el puerto, siguen en el recorrido recomendado. Precisamente donde la ciudad da paso a los antojos del mar, dos joyas de piedra.

La custodia

La entrada del puerto está signada por las fortalezas que resguardaban la urbe, de las invasiones. […]

Tropicana, ese gigante cabaret al amparo de añosos árboles que cada noche exhibe la gracia y los esculturales cuerpos de sus bailarinas con el glamour y el desenfado que lo hizo famoso en el mundo desde 1939, es otra pista.

Y si hay tiempo, las playas del Este a poco más de 20 km cambian radicalmente el paisaje. El Habana Bus Tour por un par de pesos locales da paso a todas las arenas.

Cuando llega la noche, La Habana es sinónimo de buena música, no sólo salsa; también jazz, trova, afro cubana, reggae, rumba, rock y lo mejor de la latina. Cada género  encuentra su sitio en hoteles, bares o discos. Lo mejor es buscar la guía de los que nacieron allí y seguirlos; animarse a bailar, a cantar, a vestir el color de la isla, a grabar las vivencias en la piel. De eso se trata estar en La Habana. [Tania Abraham/losandesmedia.com]

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*