Reinfeldt debería enfrentar los hechos

Julian Assange Fredrik ReinfeldtAsí fue a parar finalmente la neurótica actitud ante los delitos sexuales del estado de derecho sueco a la atención de la prensa mundial. La lluvia de acusaciones que Julian Assange disparó contra el sistema jurídico sueco, incluso consiguió poner al primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt fuera de balance.

Que el primer ministro se pronunciara sobre una investigación penal en curso es bastante malo. Que él unilateralmente tomara la posición de la acusación es aún más grave y también proporciona nutrición a la afirmación de Assange de que el sistema jurídico sueco sería políticamente impulsado. En esta perspectiva se puede posiblemente tener algo de indulgencia con que el primer ministro además ha afirmado erróneamente que Assange ya estaba acusado por violación.

Hasta aquí es sin embargo todo este circo un juego para la galería y un poco somnoliento ante la prensa mundial. Si se sacuden afuera los sobretonos y errores que las acusaciones de Assange consisten en gran parte, queda sin embargo un núcleo de preocupación que merece tanto respeto como comprensión.

Sus alegaciones pueden ‘cocerse’ en tres puntos:

  • Que Suecia se ha fijado el listón de lo que se considera violación muy bajo
  • Que tenemos bajo nivel de pruebas en casos de delitos sexuales
  • Que falta transparencia en los juicios suecos por violación

Tomamos los puntos por orden.

Recientemente tuvo la ministra de justicia sueca Beatrice Ask que explicar, según los estándares internacionales, las altas tasas de violación de Suecia, con que hemos ampliado el concepto de violación a incluir una gran cantidad de conductas sexuales que en el extranjero no las ven tan graves.

El máximo representante legal del gobierno sueco, el entonces ministro de justicia Göran Lambertz, en su amplio proyecto de seguridad de derecho ha constatado que el bajo nivel de pruebas en casos de delitos sexuales suecos funciona como una falla de sistema que ha llevado a que numerosos hombres hayan sido injustamente condenados.

Hoy en día es más la regla que la excepción que elementos esenciales de los juicios por violación suecos se celebren a puertas cerradas y que las pruebas, e incluso gran parte de la apelación, es confidencial.

Esta es dura realidad ante lo que el primer ministro sueco debería mostrar humildad en vez de rebajarse al ‘nivel de molino de viento’ que Julian Assange en gran parte de su táctica demuestra. [metro.se]

  • Más de 5.000 violaciones por año en Suecia [dn.se]

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