Buika, la Chavela con acento español

buikaLa cantante ibérica estará el 23 de marzo en Bogotá, cantando en la Plaza de Toros.

Desde el patio de la casa Concha alcanzaba a oírlas. Su mamá y su abuela cantando, de una habitación a otra, no canciones conocidas, no, versos recién inventados por ellas en los que se decían cosas que tenían guardadas y que no les salían cuando conversaban. Era su medio natural de comunicación: la música. En ese ambiente nació y creció Concha Buika, la artista que a fines del año pasado fue elegida por Chavela Vargas como su sucesora y que ha sido definida por la crítica como la voz popular más poderosa hoy en España.

-Lo que me impulsó en la música fue lo que aprendí en casa de mi madre -cuenta Buika desde Madrid, al otro lado del teléfono-. Pero ¿en realidad está allí? ¿Acaso a esta charla la separa un océano? Porque su voz, llena de humo, se siente tan cerca que es posible verla aquí no más, sentada, descalza, un porro a medio fumar en una mano, quizás, un ron en la otra. Y sus palabras: “Donde haya comida, risas, buenos amigos, buen sexo y otro par de cosas, está la felicidad”.

-¿Qué piensa cuando la llaman heredera de Chavela?

-A mí lo que me gusta son las cosas que no me hacen pensar. Una cosa así… no, mejor no pensemos. La cuestión es seguir andando con lo que a uno le dé la vida, ¿no?

buika_ Concha Buika -María Concepción Balboa Buika– nació un día de 1972 en Palma de Mallorca. Sus padres emigraron de Guinea Ecuatorial, África Central, para llegar a esa isla española en tiempos en que allí solo vivían tres familias africanas. Concha creció entre el cante de los gitanos, las coplas andaluzas que salían de las ventanas y los boleros y rancheras que oía su mamá. “Ella escuchaba de todo -cuenta Concha-. Como era una africana de tribu y no de poblado, no reconocía tendencias. Todo le gustaba y todo lo bailaba”.

Así se formó, sin terminar la escuela, tocando la batería en una banda adolescente y regular, sirviendo copas en un bar del barrio chino. Tenía 17 años cuando una tía le contó que en un hotel buscaban una cantante de blues. ¿Podría ser ella? ¿Con esa voz ronqueta que la había sacado de los coros escolares? La contrataron. Pero ahí no detuvo su tiempo de vagabundeo. Después viajó a Las Vegas a imitar a Tina Turner en casinos como el Luxor y el Harrah’s. Una época que ella recuerda como un sueño de Kafka… pero un sueño al fin. De regreso a España pensó en irse a África, a su origen. “Pero me di cuenta de que mis ancestros estaban en todas partes -dice-. No creo que después de haberse librado de la tumba que es el cuerpo, uno tenga deseos de quedarse quieto en algún sitio en especial”. […] [www.eltiempo.com/Buika, la Chavela con acento español ]

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