Tesla ha pasado de liderar las ventas de coches eléctricos con un predominio inapelable a ir a contracorriente del mercado. En febrero, las ventas de este tipo de vehículos aumentaron un 26% en Europa. Un crecimiento a doble dígito que la compañía de Musk debería haber absorbido en gran medida. Sin embargo, vendió menos de 16.000 unidades. Sus rivales han aprovechado para comerle la tostada.

Es un fenómeno extraño porque la caída en ventas no se produce por cuestiones de negocio o de mercado. Es difícil cuantificar qué parte es atribuible a las polémicas de Musk, su alianza con Trump o su apoyo a la extrema derecha en Alemania. Pero la tendencia es acusadora. Mientras Tesla vende la mitad de lo que vendía antes, Volkswagen ha despachado un 180% más de eléctricos, BMW un 20% más, Audi un 70%, los Mini han crecido un 804% y Renault, un 96%. Las marcas europeas corren a ocupar el vacío dejado por la compañía estadounidense.