Puerto Vallarta, paraíso ‘friendly’

  • El malecón se ha tornado en un Paseo del Arte al aire libre lleno de esculturas

  • Richard Burton y Liz Taylor se construyeron dos mansiones unidas por un puente rosa

John Huston, Ava Gardner y Liz Taylor se plantaron en este delicioso rincón del Pacífico mexicano en los 60, cuando apenas era una aldea pesquera con un taxi, un hotel y algunas vacas. Hoy, sin perder encanto, es de los destinos más amigables, gays y marchosos de América.

ptovallarta-

«Tú en tu casa y yo en la mía». Algo así le vino a decir Liz Taylor a su pareja por partida múltiple, el también actor Richard Burton. O viceversa. El caso es que, avanzados los 60, ambos se levantaron una mansión en la calle Zaragoza de Puerto Vallarta, un delicioso enclave turístico en medio del Pacífico mexicano en el que Burton se plantó para protagonizar La noche de la iguana. Una justo enfrente de la otra, unidas por un puente rosa. Por si a medianoche había que hacer una escapada… O pedir un poquito de sal.

 puerto_vallarta_3

Allí, en lo alto de la colina Gringo Gulch, con vistas impresionantes a esta ciudad del estado de Jalisco y a la radiante Bahía de Banderas, siguen en pie las viviendas y el puente, aunque en una situación bastante lamentable, la verdad.

c kimberley casa kimberley

Más que nada porque los nuevos dueños de Casa Kimberley (así se llama el complejo) querían convertirla en un exclusivo hotel-boutique, pero el Ayuntamiento paró las obras. Motivo: ningún edificio del centro puede superar los tres pisos de altura. Y éste ya iba por cuatro.

A8764F puerto-vallarta-)) 
‘La noche de la iguana’

El futuro incierto del inmueble no impide que propios y extraños se arremolinen a su alrededor, cámara en mano, para inmortalizar el nidito. La ruta de celebrities sigue a un par de números de la calle, esta vez en Casa Tabachín, la primera que alquiló el cineasta John Huston cuando arribó en 1963 para rodar La noche de la iguana, con Burton a la cabeza, pero también Ava Gardner y Deborah Kerr. No en vano, las noches de farra en la casa hicieron historia, con la Gardner (y algún margarita) bailando dando vueltas y vueltas. «Y sin calzones» (ropa interior), apunta medio ruborizada Raquel Brooks, la dueña. «Yo era una niña y aquello me parecía increíble».

puerto-vallarta (( Playa de los Muertos

El propio Huston le dedicó esto: «Para Raquel, de su admirador ardiente». Es lo que reza sobre una foto del cineasta acodada en una esquina del salón. Espacios diáfanos, líneas depuradas, muebles coloniales y otros vanguardistas, toques lounge, cuadros étnicos… Y una más que apetecible terraza con piscina y vistas a la bahía. Por si acaso, sepa que puede alquilarla desde 300 euros la noche por habitación (hay seis), con cocineros, ama de llaves y ayudante metidos en el pack.

Tanta celebridad hizo que Vallarta se colara en el mapa turístico mundial en los 60, cuando apenas era un pueblito de pescadores de casas de adobe, vacas por los caminos y un único taxi (más un único hotel) que quedaba incomunicado con la lluvia. Hoy, otros famosos lo frecuentan: Alejandro Sanz, Steven Spielberg, Rod Stewart o Antonio Banderas. Razones les sobran. Y esta lista de títulos son algunos: «la ciudad más amigable del mundo», «la más divertida de América», «la más gay» (basta seguir las banderas multicolor), «la más romántica», «la mejor para retirarse»…, según varias asociaciones y medios como Condé Nast o USNews.

La Calle de los Cafés

Eso sí, quien busque retazos de aire colonial, sólo tiene que dar una vuelta por su casco antiguo de calles empedradas, casas bajas encaladas de tejados rojos y plazas cuadriculadas (la principal es la de Independencia) con quiosco en el medio (y baile los días de fiesta), donde los parroquianos leen el diario local El Meridiano mientras algún limpiabotas saca lustre a sus zapatos.

pto gall

Para orientarse, sólo hay que buscar la corona que remata la Iglesia de Guadalupe. Y eso que la original se cayó por un temblor en 1995.

pto gall Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe

Es lo de menos: se sigue viendo desde cualquier lugar. Luego está la zona hotelera, repleta de impecables resorts con playas privadas, y la Romántica, sinónimo de marcha. No en vano, la Calle de los Cafés (en realidad, Basilio Badillo) acoge infinitos bares, restaurantes, clubs, cantinas, discos y todo tipo de nombres por el estilo.

Da igual la hora: están disponibles siempre, ya sea para un brunch matutino, un almuerzo consistente, unas tapas (aquí botana) o una sesión de coctelería y bailoteo en toda regla. No hay día que falte un concierto, ya sea de salsa, mariachis o merengue. Un imprescindible: el restaurante El Dorado y sus cumbia parties con la Agrupación Cariño, por ejemplo.

Más de lo mismo en la Playa de los Muertos, allá donde acaba el malecón, principal orgullo de los vallartenses. Sobre todo después de transformarlo en un Paseo del Arte al aire libre salpicado de esculturas de cerámica, resina, bronce o arena, que también las hay. Algunas honran a la naturaleza; otras a la nostalgia, el mar o las ballenas.

El panorama artístico lo completan las 68 galerías que pueblan la ciudad, en las que no faltan muestras indígenas. La pionera, Galería Uno, se remonta nada menos que a los 70.  [Isabel García/Puerto Vallarta, paraíso ‘friendly’ | america | Ocholeguas | elmundo.es]

Spring Break 2012 PUERTO VALLARTA MEXICO

puerto-vallarta-mexico.net/shopping-in-puerto-vallarta.html

visitapuertovallarta.com.mx/

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*