Pronto será imposible sacar dinero en efectivo en los bancos

cajeroCuenta con una sociedad sin efectivos

Las sucursales bancarias que manejan dinero en efectivo son cada vez menos. Los billetes tienen garantizado su futuro tras ellos. Los bancos tienen varias buenas razones para tener una sociedad sin dinero en efectivo, pero a menudo se olvidan de hablar de su más importante razón.

“¿Cash”(efectivo)? No, por desgracia”, contestó la cajera cuando un amigo trató de sacar dinero en el banco justo antes de Navidad. Cuando le preguntó sobre dónde lo más cerca se podía conseguir dinero en efectivo la respuesta fue ‘en el cajero más cercano’, o Hemköp (una cadena alimenticia sueca) a la vuelta de la esquina. Ilustra una buena imagen de la realidad. Hoy en día es más fácil conseguir dinero en los supermercados que en un banco. Una de las actividades más antiguas de los bancos está siendo desmantelada gradualmente.

Hasta el momento no hay nada tan fuertemente asociado con bancos como el dinero. Pero cuando los bancos centrales crean dinero nuevo hoy, para salvar la hemorragia del sistema bancario, no son billetes algodonados adornados de celebridades que se imprimen de nuevo. En su lugar florece dinero, activos y pasivos en el mundo digital. Y es precisamente ahí donde los bancos tienen mucho que ganar donde todo el capital se acumula.

Los portavoces de los grandes bancos tienen un montón de bien afilados argumentos de por qué los efectivos preferiblemente deben ser erradicados. Harían la vida más difícil para los ladrones, drogadictos y trabajadores negros. Al mismo tiempo carga el transporte de efectivos el medio ambiente. Los transportes de efectivos de Swedbank han vertido 700 toneladas de dióxido de carbono en un año, según datos del propio banco.

Tienen sus puntos (de razón). Pero los bancos no se han hecho conocer por dedicarse a la caridad, como salvar la naturaleza y luchar contra la distribución de drogas. En su lugar, es un otro pequeño detalle que a menudo se olvidan de decirnos en la lucha contra el dinero en efectivo: Ellos ganan increíblemente bien con que los clientes hagan sus compras con tarjetas de crédito.

La tasa de interés y comisión aplicada a la tarjeta de unas 200 coronas suecas al año no es suficiente. Cada vez que pasas tu tarjeta por el lector el banco gana un poco de dinero, y come de las ventas del comercio. De los 80 centavos de corona sueca por compra con tarjeta, que la mayoría de los comerciantes tienen que pagar por cada transacción de tarjeta, va la mayor parte al banco emisor, pero también las compañías emisoras de tarjetas toman una rebanada del pastel de los beneficios. Muchos de los comerciantes que no forman parte de los acuerdos de Svensk Handel ( comercio sueco) tienen que pagar entre 1 y 3 coronas por compra de tarjeta. Con las algo más de 2 millardos de transacciones de tarjetas en Suecia el año pasado, resulta una contribución agradable a los beneficios de los bancos. Si compramos con la llamada tarjeta más común resulta igual de caro para el minorista, ya sea un traje o pastillas para la garganta lo que se venda. Para el que decide comprar un chicle con tarjeta son probablemente muchos los comerciantes que sólo lo acepten a regañadientes. No es de extrañar cuando una compra pequeña con tarjeta puede incluso conducir a una pérdida para el comerciante.

Pero los verdaderos huevos de oro de los bancos son las tarjetas de crédito. Son también estas las que más las comercializan. Cuando Swedbank, que es con mucho el mayor actor en el mercado de tarjetas, presenta sus tarjetas de débito en su sitio web se lee el mensaje: “¿Necesitas un ‘buffer’ extra?” Y también una llamada al cliente para complementar com una tarjeta de crédito. A exhortar a la deuda, el pequeño fenómeno que ha puesto a toda la economía mundial en crisis, no está del todo en armonía con el otro argumento filantrópico de los bancos.

Cuando un cliente compra a crédito cobra el banco, además del monto de la transacción, cerca de un 1,6 por ciento de toda la suma de la compra. Un pequeño porcentaje puede no sonar tan peligroso. Lo sabe el mundo de las finanzas. Estudios han revelado, en beneficio de los grandes bancos, que a muchos les resulta difícil estimar el efecto de los porcentajes. El comprar un viaje de la familia por 20 000 coronas suecas con tarjeta de crédito equivale más o menos a invitar a un dueño de banco a una botella de champán, a cuenta del comercio.

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Ciertamente tienen también los bancos costos dentro de la actividad de las tarjetas, por ejemplo en relación con el fraude con tarjetas – sumas de las que ellos prefieren hablar en voz baja para no asustar a los clientes. Sabemos que los fraudes, en forma de ‘skimning’ disminuyeron fuertemente el año pasado gracias a los nuevos cajeros automáticos más seguros. Pero el que espera que las comisiones bancarias por ello vayan a reducirse probablemente tendrá que esperar mucho tiempo.

Hay varias razones de que los bancos sueñen que la gente imite a Gudrun Schyman, que en Almedalen en 2010 prendió fuego a 100 000 coronas suecas*.  Mientras el dinero esté en el banco es técnicamente un medio del banco. Los bancos toman prestado de nosotros dinero extremadamente barato. El dinero a su vez no está reboznando en algún palacio banquero en Kungsträdgården, sino que se presta o se emplaza en otra cosa. Es precisamente por esto que la pesadilla de cualquier director de banco es un “bank run”/”corrida bancaria”, donde todos los clientes quieren retirar su dinero de forma simultánea. Simplemente no hay suficiente dinero en el banco.

Hoy en día se realizan algo  más de un 70 por ciento de todas las compras en el sector minorista en Suecia con tarjeta. En términos de valor total que se hacen con tarjeta, el porcentaje es mucho mayor. Al mismo tiempo aumentan las compras con tarjeta con un dos por ciento por año, según la asociación de comercio sueca (Svensk Handel). Los bancos y la asociación financiera trabajan duro para deshacerse del dinero en efectivo. Ingmar Bergman y Astrid Lindgren tendrán por lo tanto carreras cortas como motivo en los nuevos billetes que el Riksbanken planea imprimir. El -como banco- guardar dinero en efectivo, pronto pertenecerá a la historia. Ciertamente disminuirán los robos de bancos. Pero tal vez hay algo en lo que el escritor alemán Bertolt Brecht acuñó: ¿Qué es robar un banco comparado con poseerlo? (“¿Qué es robar un banco comparado con fundarlo?”) [e24.se/]

Gudrun Schyman, Almedalen 2010

Gudrun Schyman quemó 100 000 coronas suecas en una parrila en Visby (Gotland) para protestar contra las diferencias salariales en la sociedad.

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