Finalista en Viña del Mar aterrorizado

festival-Un argentino finalista en Viña del Mar pidió volver urgente a Mendoza

Aterrorizado por haber vivido el terremoto de Chile, el cantante mendocino Cristian Soloa, pidió a regresar urgente a Mendoza. Llegó anoche en un auto oficial junto al ministro de Gobierno Mario Adaro, que también estaba en Chile.

Aterrorizado por haber vivido el terremoto de Chile, el cantante mendocino Cristian Soloa, finalista del Festival de Viña del Mar, pidió a regresar urgente a Mendoza.
Llegó anoche a la provincia en un auto oficial junto al ministro de Gobierno Mario Adaro, que también estaba en Chile. A las 20 de ayer, Saloa ingresó a su casa de Palmira, en la Zona Este de Mendoza.

“Los edificios parecían papelitos”, contó Saloa a su madre. Sobre su aterradora experiencia en el cuarto piso de un hotel de Viña del Mar, el cantante dijo al diario Los Andes:

“La gente corría de un lado para otro, y veíamos cómo el edificio de enfrente se tambaleaba de una lado hacia el otro. Después, no dudé en volver a casa. La pasé muy mal, no quiero saber nada de premios: primero está la vida“.

El último ganador de Operación Triunfo había quedado en una terna finalista del Festival de Viña del Mar, la misma noche en que ocurrió el terremoto. Su interpretación de El día que me quieras, de Gardel y Lepera, se perfilaba como favorito en la categoría La mejor canción del siglo XX.

El sueño de Cristian de consagrarse en Viña quedó parcialmente trunco, ya que suspendido el Festival, quedó en suspenso el dictamen de quién se alzará con la Gaviota, el premio mayor. Saloa competía con la italiana Simona Galeandro, y el cubano Coco Freeman. Anoche, el mendocino tenía agendado compartir escenario con Los Jaivas, Beto Cuevas y Los Fabulosos Cadillacs. No pudo ser. La ciudad balnearia quedó conmocionada por el teeeromoto y su principal certamen musical se suspendió. […] [Por: Roxana Badaloni/www.clarin.com.ar/Un argentino finalista en Viña del Mar pidió volver urgente a Mendoza]

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Una vez he experimentado en propia carne un sismo. Fue en San José hace casi una década. Me desperté por los movimientos longitudinales de la cama, pa’ lante y pa’ trás en una casa de madera de dos pisos, muy cerca del centro, bajando por el Paseo Colón a la izquierda. Me puse temblando y ya no pude dormir el resto de la noche.

Era en la pensión de una mujer muy amable de raza negra que arrendaba un negocio que consistía en alquiler de habitaciones y bar restaurante. La mujer se encargaba de todo, de alquilar las habitaciones, de cocinera, en fin, muy enérgica.

Cuando salí por la mañana y comenté el susto que me había llevado, me contestaron varios con comentarios parecidos a “Qué? Si eso no es nada, si sólo fueron 3,4!”. Me quedé “pasau” y lo primero que hice fue como el argentino. Me compré un billete y echando betún al aeropuerto!. Allí casi me vuelven loco con los perros antidrogas oliendo a la bolsa que llevaba conmigo. Pero en fín, lo mismo o más ocurre en muchos aeropuertos de América Central y del Sur.

Hice escala en Caracas en el vuelo a Río. Y hablando con el gallego -propietario del hotel donde me hospedé- me contó que el ambiente allí era peligrosísimo, que un amigo de su pueblo en Galicia lo había visitado hacía unos meses y que un día salió a dar una vuelta a las afueras del hotel y que había vuelto en calzoncillos. Que le habían quitado todo!.

En fin, qué decir, que la estancia en el barrio de Catete en Río fue como un bálsamo para el alma después del ‘miniterremoto’ y los calzoncillos de Caracas. Y que entiendo perfectamente la actitud del argentino en Viña del Mar.

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