El alquiler turístico y la compra extranjera dificultan el acceso a la vivienda
Benidorm atraviesa una grave crisis de vivienda que expulsa a trabajadores y jóvenes hacia municipios vecinos. El alquiler medio de un piso de 80 m² alcanza los 1.408 euros y su compra ronda los 348.000, impulsados por los alojamientos turísticos, la inversión extranjera, la escasez de suelo y la construcción de lujo.
La situación dificulta la emancipación y obliga a muchos empleados a vivir lejos y desplazarse diariamente. También perjudica a la hostelería y otros sectores, que no encuentran trabajadores por la falta de vivienda asequible y las deficientes conexiones de transporte público.
Mientras la Generalitat y el Ayuntamiento apuestan por construir viviendas protegidas y ofrecer ayudas, la oposición propone movilizar las casas vacías mediante incentivos y recargos fiscales. Benidorm cuenta con unas 24.000 viviendas vacías, de bajo consumo o uso esporádico, equivalentes al 40 % de su parque residencial.
Aunque están previstas alrededor de 700 viviendas asequibles y protegidas, no existe una solución inmediata y muchos trabajadores continúan sin poder vivir en la ciudad donde trabajan.
[Resumen –asistido por IA- del artículo de Jorge García “Benidorm da la espalda a sus trabajadores: el alquiler turístico y la compra extranjera dificultan el acceso a la vivienda”]