Morir en España cuesta normalmente entre 3.500 y 4.500 euros, aunque un funeral con servicios adicionales puede superar los 12.000. El sector funerario mantiene una demanda estable y crecerá debido al envejecimiento de la población, pero atraviesa una profunda transformación.
Uno de sus principales problemas es la falta de competencia. Cinco grandes grupos funerarios —Mémora, Albia, Enalta, Servisa y ASV— controlan entre el 30 % y el 35 % del mercado y pertenecen a compañías aseguradoras. Esta concentración dificulta la supervivencia de las pequeñas funerarias y, según asociaciones del sector, puede limitar la libertad de elección y encarecer los servicios. La CNMC vigila especialmente estas integraciones entre aseguradoras y funerarias.
El 46 % de los españoles, unos 22,2 millones de personas, tiene un seguro de decesos, y seis de cada diez funerales se gestionan mediante estas pólizas. Sin embargo, algunos consumidores pagan durante décadas cantidades muy superiores al coste real del funeral. Las aseguradoras intentan atraer a los jóvenes incorporando asistencia psicológica, testamentos, gestión de herencias y eliminación de la huella digital.
También están cambiando las preferencias:
- Las cremaciones ya representan casi el 48 % de los servicios y resultan más económicas que los entierros.
- Aumentan los funerales de bajo coste, sin velatorio, ceremonias extensas, flores ni esquelas.
- Las familias comparan presupuestos y pueden conseguir ahorros superiores al 50 %.
- Crecen las despedidas personalizadas, digitales y ecológicas: urnas y ataúdes biodegradables, ceremonias al aire libre o por internet, joyas con cenizas, plantación de árboles y arrecifes funerarios submarinos.
Aunque los precios españoles serían algo inferiores a la media europea, los servicios soportan un IVA del 21 %, que añade alrededor de 750 euros por familia. El sector reclama reducirlo al 10 %.
En síntesis, la industria funeraria española es rentable, estable y cada vez más concentrada, pero debe adaptarse a consumidores que buscan mayor libertad de elección, precios transparentes y despedidas más económicas, sostenibles y personalizadas.