Buques chinos transitan ahora por el Ártico: “Primera línea estratégica”
China se está posicionando para aprovechar las oportunidades futuras en el Ártico. El sábado, la naviera china Sea Legends realizará su primer envío de carga a lo largo de la “Ruta de la Seda Polar” a través del Océano Ártico. Una iniciativa que otras navieras evitan, ya sea por motivos medioambientales o por sus vínculos con Rusia.
—En China, se refieren al Ártico como una nueva primera línea estratégica —afirma el experto en China Patrik Andersson—.
Se prevén ocho salidas semanales hasta octubre. La ruta de carga parte del importante puerto de Ningbo, en China, y recorre los 5.500 kilómetros de costa rusa hasta Felixstowe, en el Reino Unido, según informa el Financial Times. Esto supone que el trayecto sea aproximadamente la mitad de largo que la ruta del sur a través del Estrecho de Malaca.
—Se trata, en gran medida, de diversificar las rutas comerciales de China —explica Patrik Andersson, analista del Centro Nacional de Conocimiento sobre China del Instituto Sueco de Asuntos Internacionales—.
Pero esta iniciativa suscita preocupación sobre una mayor cooperación ruso-china en el Ártico. En China, la región se considera un lugar donde se pueden probar nuevas tecnologías y donde las grandes potencias compiten por la influencia geopolítica y los recursos estratégicos, afirma Andersson.
—Existe descontento con la forma en que se gobierna el Ártico —añade—.
Además de la región polar, también afecta a internet, los fondos marinos profundos y el espacio exterior.
—Quieren participar en la definición de las futuras formas de gobernanza.
Rusia está invirtiendo alrededor de 24.000 millones de dólares en el desarrollo de la ruta hasta 2035. Además, es la agencia nuclear estatal rusa, Rosatom, la que emite los permisos de paso y cobra las tasas de tránsito.

—Rusia ejerce un amplio control sobre el tráfico a través de esta ruta, según Andersson.
Las navieras occidentales optan por no utilizar la ruta, entre otras cosas, debido a los riesgos ambientales.
—Las partículas de hollín procedentes de la contaminación acaban en el hielo y la nieve, acelerando el deshielo. En condiciones climáticas adversas, la carga puede perderse, afirma Andersson.
Se informa que se trata principalmente de baterías y piezas para coches eléctricos que se envían a Europa, con escalas en los Países Bajos, Alemania y Polonia. Además de los permisos, las navieras suelen necesitar contratar un rompehielos ruso para sortear las duras condiciones meteorológicas. Los aspectos geopolíticos y de seguridad también influyen.
—Debido a las sanciones y al hecho de que la gente no quiere que se les asocie con esta ruta y pagar diversas tasas a Rusia —explica Andersson—.

Además, es una maniobra comercial dudosa, debido a las elevadas primas de seguro para los buques.
—Muchos dudan de que realmente se ahorre tanto dinero.