Kristi Noem, Todd Lyons, Stephen Miller
ASÍ DIRIGEN LA ESTRATEGIA DEL ICE, INCLUSO DESDE ESPAÑA
Lyons, Miller y Noem actúan como los tres ‘generales’ al mando del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). Pero esta agencia estadounidense es mucho más —y mucho más peligrosa— de lo que sugieren sus siglas. No es solo una patrulla fronteriza o una policía migratoria y tiene oficinas en 50 países, España incluido.
Tres oscuros personajes controlan una fuerza de 20.000 agentes y un presupuesto que supera al del FBI. A dos de ellos, muchos estadounidenses ni siquiera los conocen. Son Todd Lyons, director interino del ICE, y Stephen Miller, el arquitecto ideológico del plan migratorio. De Miller, su camarada Steve Bannon, que fue el principal asesor de Donald Trump durante su primer mandato, llegó a decir que era «un verdadero fascista» (y viniendo de Bannon era un elogio). La tercera es Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, quien presume de haber matado de un disparo a su propio perro porque no le obedecía.
Pese a su condición de civiles, Lyons, Miller y Noem actúan como los tres ‘generales’ al mando del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). No es solo una patrulla fronteriza o una policía migratoria. Es un leviatán de 30.000 millones de dólares de presupuesto con oficinas en más de 50 países –incluido España– que nació para combatir el terrorismo tras el 11-S y que en un año ha sido reconvertido en la mayor fuerza paramilitar de la historia de una democracia occidental.
Armados para la guerra. El ICE va armado con equipamiento de grado militar destinado al combate en zonas de guerra. Pero son precisamente los veteranos militares quienes más lo critican. Un oficial militar en activo escribió en ‘Wired’ bajo seudónimo por temor a represalias del gobierno: el ICE quiere parecer una fuerza de combate, pero suspende como tal. Se presentan a detener civiles desarmados equipados como si fueran a asaltar Faluya en 2004: cascos, chalecos balísticos, rifles con silenciador, infrarrojos. Se apiñan sin sentido táctico; en zona de guerra, una granada los aniquilaría. Sus tácticas parecen sacadas de películas, o videojuegos.

El despliegue en Minneapolis, con sus agentes enmascarados y sus detenciones arbitrarias (niños incluidos), es solo un campo de batalla de una guerra a gran escala. El ICE opera en todo Estados Unidos y en medio mundo. Aunque Tom Homan –el mediático «zar de la frontera»– y Greg Bovino –exjefe de operaciones en Minnesota– hayan sido los rostros visibles, ellos conforman el segundo escalón. El poder real reside en Miller, Lyons y Noem: un triunvirato que responde exclusivamente ante la Casa Blanca. Es esta estructura de mando directa y la falta de supervisión lo que ha llevado a expertos constitucionales y organizaciones de derechos civiles a denunciar que el ICE ha dejado de actuar como una agencia federal y puede convertirse, de facto, en el ejército privado de Donald Trump. ¿Cómo ha podido pasar?.