Al ver fotos de esta pareja lo primero que me viene a la cabeza es la expresión “¡FUERAAAA!!!”. Fue la palabra que oí del ‘profesor de coro’ en lo que entonces se llamaba Universidad Laboral de Sevilla (1956-1978) (‘La universidad de los pobres’). (Hoy Universidad Pablo de Olavide). Las plantas bajas de los edificios de 4 plantas estaban destinadas a residencias de alumnos y funcionaban como ‘capilla’ donde a diario venía un cura salesiano a celebrar la Misa. Había unos cuantos salesianos maricones, concretamente ‘efebófilos’. Fui testigo presencial de uno de estos casos. (!). El acosador sexual se llamaba ‘Don Lucas’, un salesiano gallego.
(Salesianos maricones en la Universidad Laboral de Sevilla > Continue Reading →)
Después de la Misa íbamos a desayunar y luego a las aulas. Un día se les ocurrió la idea de que cada colegio tuviese un coro. Y contrataron a un profesor de coro de Sevilla que colocó un piano sobre la tarima en la planta baja que por lo demás funcionaba como capilla. Y allí, sentado frente al piano, chillaba a la vez que ‘aporreaba’ las notaciones musicales do – re – mi – fa – sol – la – si (DOooooo, REeeeeee, MIiiiiii … ) sobre las teclas. Antes de empezar a ‘berrear’ llamaba uno a uno a los alumnos. Subía uno allí y empezaba el ‘test’. Cuando llegó mi turno subí todo nervioso a la tarima, me posicioné a la derecha del piano y comencé a ‘cantar’ el ‘DO-RE-MI’… El pianista era – recuerdo aún hoy como si hubiese sido ayer – un hombre pequeño y vestía traje y corbata de color negro, camisa de color rosa, pelo exageradamente rizado y exageradamente teñido de negro.
Cuando llegué a la tercera notación musical (‘MIiiiiii’), al hombre le dio un ataque de ira, se puso como loco y me gritó: ¡FUERAAAA!!!!!!. Quería decir que mi voz era mala y no apta para el coro. Quedé como en estado de ‘shock’. Me asustó. Me hizo pasar vergüenza ante todos los alumnos del colegio San Isidoro que esperaban su turno en ‘la capilla’. El puto pianista me dejó ‘tocado de por vida’ al ridiculizarme de esa manera. Durante las décadas que han transcurrido desde entonces siempre he pensado: “Jodé, podía haberlo dicho de otra manera”. Y en plan de cachondeo: “Jodé, si me hubiese ‘tratau’ mejor, a lo mejor hoy yo cantaría como Julio Iglesias!”.
