Dark Mode Light Mode

CUBA SE ESTÁ MURIENDO

EN CUBA, EL BLOQUEO ESTADOUNIDENSE Y LOS APAGONES EMPEORAN LA VIDA DE LAS MUJERES

En la isla, las mujeres pasan hambre y años sin acceso a compresas sanitarias.

A finales de marzo, conocí a Lala Valdés, de 46 años, y a sus dos hijas, Naomi y Danischa Valdés, de 24 y 14 años respectivamente, mientras buscaba escuchar a mujeres sobre la dignidad menstrual en las calles de La Habana, la capital de Cuba. Cuando mencioné el término, Valdés frunció el ceño. Nunca había oído esa expresión, ni se había detenido a pensar que pudiera existir. Respondió de inmediato, con la firmeza de quien ha aprendido a nombrar su propia realidad: «Aquí no hay dignidad en nada. En la comida, en la luz, en la vivienda. No hay dignidad en la vida. ¿Cómo puede haber dignidad menstrual?».


Poco a poco, comprendí que la falta de compresas sanitarias era solo una parte —y quizás ni siquiera la más urgente— de los problemas que enfrentan Valdés y su familia. Ella vive en Dos Salidas, uno de los muchos edificios de viviendas precarias de La Habana Vieja. En el centro histórico de la capital cubana, mansiones coloniales restauradas y restaurantes orientados al turismo conviven con edificios en ruinas, viviendas precarias y pobreza persistente.

Dos Salidas es un ejemplo de lo que muchos cubanos llaman «ciudadelas» o «solares»: formas de vivienda colectiva caracterizadas por el hacinamiento y la precariedad. Allí, según los residentes, cientos de familias viven hacinadas en habitaciones pequeñas, a menudo sin ventilación adecuada, con infraestructura deteriorada y un acceso precario y escaso a los servicios básicos. Desde fuera, Dos Salidas parece un edificio cubano más de La Habana Vieja que necesita restauración. Por dentro, la historia es muy diferente.

En esta zona de la ciudad, los apagones son más frecuentes que en la avenida contigua, frente al mar. En las zonas más turísticas, los cortes de luz suelen ser menos frecuentes, y los hoteles y restaurantes suelen tener sus propios generadores. Dentro de los hogares con energía solar, sin embargo, la falta de electricidad se ve agravada por la escasez de agua, alimentos, medicinas y artículos de higiene. Es en este contexto que hablar de dignidad menstrual deja de ser una discusión aislada sobre toallas sanitarias y comienza a revelar algo más profundo: cómo la crisis afecta los cuerpos de las mujeres según lo que les falta a diario.

La escasez, que ya venía empeorando en la isla desde la pandemia, se agravó drásticamente con el nuevo bloqueo impuesto por Estados Unidos en enero de este año, bajo el mandato de Donald Trump. Esta medida dificultó aún más la llegada de combustible, alimentos y otros suministros a la isla socialista. Durante tres meses, los cubanos dejaron de recibir incluso los pocos alimentos básicos que aún distribuía el gobierno.

Cuando se va la luz, el calor se vuelve insoportable. En esos días, toda la familia pasa la noche en el suelo de la diminuta habitación de 4 metros cuadrados, el único lugar de la casa donde todavía circula algo de aire. Los apagones son diarios —tres, a veces cuatro veces al día— y, con ellos, también se corta el suministro de agua.

Hoy, el único ingreso de la familia proviene de Naomi, de 24 años, su hija mayor, que trabaja como auxiliar de limpieza en un hospital. Gana 2.800 pesos cubanos al mes (R$ 30), una cantidad que ni siquiera alcanza para comprar comida para una semana. En Cuba, un kilo de arroz cuesta 700 pesos cubanos (R$ 7,50), una docena de huevos, 1.200 pesos (R$ 13) y un litro de aceite, 1.500 pesos (unos R$ 16). Un paquete de compresas sanitarias cuesta alrededor de 500 pesos (R$ 6). «Cada mes, cuando me viene la regla, tengo que arrancar un trozo de sábana —como si tuviéramos muchas— y usarlo como toalla sanitaria. Intento hervir la tela y reutilizarla lo más posible. Sé que no es higiénico, pero es la única opción para nosotras, las mujeres que no podemos permitirnos gastar 500 pesos en un paquete de toallas sanitarias», explicó su hija mayor.

Should we make Cuba the 51st state?  🇺🇸

https://www.instagram.com/reel/DTGginjE-vJ/

 

En octubre de 2025, el huracán Melissa azotó la costa este de la isla y provocó la evacuación de más de 735.000 personas.

Al final de la entrevista, pido permiso para fotografiarlas. Inmediatamente recuerdo la escena de *Aquí sigo* de Walter Salles, en la que un fotógrafo, sin tacto, pide a la familia Paiva que no sonría para el retrato, un gesto que transforma el dolor en puesta en escena. Intento no repetir ese error. Les digo que pueden posar como quieran: sonriendo o serias. Permanecen serias. Tras unas cuantas fotos, me arriesgo: les digo que pueden sonreír si quieren, ya que les había prometido enviarles las fotos más tarde por WhatsApp. Valdés responde, sin cambiar su expresión: “Ahora mismo, no hay razón para sonreír”.

[…][Augusta Lunardi, Julia Sena / Em Cuba, bloqueio dos EUA e apagões pioram vida de mulheres] https://diarinho.net/materia/670684/Em-Cuba–bloqueio-dos-EUA-e-apagoes-pioram-vida-de-mulheres]

Añadir comentario Añadir comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicación anterior

¿QUIÉN ES EL NARCOTRAFICANTE "DADA"...

Publicación siguiente

LA CIMA DEL MORRO DOIS IRMÃOS SE LLENÓ...