Racismo en Suecia

Fondo azulamarillo de opresión

s flaggaLa imagen de 1956 de la pareja recién casada ​​con diez niños que no puede comprar una casa de campo va incluida en la exposición del museo de la ciudad de Gotemburgo/Göteborgs stadsmuseum.

Necesitamos llegar al fondo con los delitos del estado sueco contra sus propios habitantes, escribe Mattias Hagberg y propone una comisión de la verdad.

Mattias Hagberg es autor y escritor cultural. Participa regularmente en GP (periódico Göteborgs Posten). Escribió la última vez sobre el odio en la red.

Necesitamos un análisis exhaustivo de nuestra historia racista. Sólo entonces creo que podremos entender cómo un ministro sueco puede hablar de “rubias y de ojos azules“, escribe Mattias Hagberg.

Verdad. El concepto es difícil de alcanzar, como un objetivo en movimiento, que nunca realmente acertamos.

Pero aún así.

Verdad. ¿Sobre qué más debemos esforzarnos?

Me pongo a pensar en esto cuando leo una entrevista con la activista romaní Soraya Post en el libro Vi är romer (Somos gitanos), escrito por Cecilia Köljing y publicado por el Göteborgs stadsmuseum para la exposición del mismo título. Ella cuenta la historia de su familia, y cuando leo se anuda en el estómago.

“Cuando mi madre estaba embarazada por tercera vez le hicieron aborto forzado y le obligaron a esterilizarse para que no pudiese reproducir más. Con la amenaza de que nos arrabatarían a nosotros de ella, yo y mi hermano, si no estaba de acuerdo con ello. Se realizó en la clínica de la mujer (Kvinnokliniken) del hospital Sahlgrenska [—] Recuerdo la frustración de mamá. Y la de papá. Y los pensamientos de mi madre. Ella se encontraba en embarazo de siete meses, y cuando dio a luz le dijeron que era un niño. Y ella no sabe si lo mataron o si está vivo en alguna parte.”

De esto hace sesenta años ahora. A pesar de ello siente Soraya Post lo que le pasó a su madre como una herida abierta, una herida que no quiere curarse. Ella dice:

“Imagínate que alguien te quita el derecho de dar vida sólo porque perteneces a un grupo étnico diferente. La desconfianza hacia las autoridades y la sociedad en general ha impregnado mi infancia. He vivido con ella. Lo que le pasó a mi madre me ha pasado a mí también. “

Por eso desea Soraya Post, al igual que algunos otros activistas romaníes, que el gobierno sueco inicie una comisión de la verdad y reconciliación, una comisión de la verdad que de una vez por todas investigue lo que realmente sucedió durante la construcción del hogar del pueblo (Folkhemmet) sueco.

Ha sido un invierno extraño. Nunca antes el racismo y la discriminación han sido discutidos tan impresionantemente y tanto en la vida pública sueca. Es como si el asunto finalmente ha obtenido el espacio y la atención que realmente requiere.

Pero, ¿cómo seguimos? ¿Cómo debemos enfrentar el hecho de que un ministro sueco puede expresarse racísticamente y permanecer en su cargo? Que la policía sueca ha utilizado perfiles raciales en su trabajo sin reflexionar? Y que montones de suecos se enteraron del racismo estructural por primera vez cuando leyeron el artículo de Jonas Hassen Khemiris artículo en el periódico Dagens Nyheter? (Bästa Beatrice Ask – DN.SE)

soraya postCreo que tenemos que escuchar a Soraya Post. Creo que nosotros como sociedad necesitamos un análisis amplio de nuestra historia racista. Sólo entonces podremos comprender, conciliarnos y seguir adelante.

Lee el citado de Soraya Post otra vez y considera que esto es parte de la historia de Suecia moderna. A una mujer le confiscan su hijo. Ella es esterilizada. Ella es amenazada: “Si no haces lo que decimos te quitamos tus otros hijos.” Se lleva a cabo a finales de los años 1950. No hace mucho tiempo atrás. El incidente sigue siendo un capítulo inconcluso para la familia de Soraya Post.

Reflexiona entonces sobre que la historia de Soraya Post no es una excepción. Más bien una regla. Entre 1934 y 1975 fueron esterilizadas a la fuerza más de sesenta mil personas en Suecia. Casi todas (fueron) mujeres. Muchas romaníes.

Ten en cuenta también que los abortos forzados y la esterilización forzada son sólo una pequeña parte de todo el abuso que sufrieron los romaníes en Suecia. Y que los romaníes sólo son uno de varios grupos que fueron afectados cuando ‘construyeron’ el estado de bienestar (Folkhemmet) sueco y la identidad sueca.

Claro, nada de esto es un secreto. Los abusos del estado sueco sobre las minorías del país han sido investigados montones de veces. Entre otras cosas se lleva a cabo en estos momentos el trabajo con un libro blanco sobre la situación de los gitanos en el siglo pasado. Pero aún así. Hay algo de ‘deber de obediencia’ sobre estas investigaciones. El resultado ha sido con demasiada frecuencia gruesos tomos académicos que han acumulado polvo en departamentos y bibliotecas.

Ningunos procesos en directo y públicos de búsqueda de la verdad y reconciliación. Es como si la sociedad mayoritaria sueca realmente no quiera enfrentarse con su historia. Es como si el estado realmente no quiera admitir que el carácter sueco se ha construido contra un contexto de represión.

Creo que de una vez por todas necesitamos ir al fondo de los delitos del estado de Suecia contra sus propios habitantes. Y estoy convencido de que tenemos que considerar sobre cómo “lo sueco” fue construido durante el siglo pasado. Sólo entonces creo que podremos entender cómo un ministro sueco (Tobias Billström) puede hablar de “rubias y de ojos azules”, cómo la policía puede trabajar con perfiles raciales y cómo funciona el racismo cotidiano. Y sólo entonces podremos avanzar hacia una sociedad donde el color de piel, idioma u origen carece de significado.

Me imagino una amplia comisión que trabaje larga y pacientemente. Me imagino debates públicos e interrogatorios y testimonios. Me imagino un trabajo que se permita que continúe, que incluya todo tipo de minorías y que se permita sea un proceso abierto, un proceso hacia la reconciliación.

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Pero probablemente es sólo ingenuo esperar que Fredrik Reinfeldt se atreva a recoger el guante que Soraya Post y varios otros romaníes han lanzado. Tenemos después de todo un gobierno que durante mucho tiempo ha rehuido este tipo de problemas, un gobierno que prefiere tratar de atraer a los votantes de los Socialdemócratas de Suecia que desafiar activamente al racismo y la xenofobia.

A pesar de esto debemos de esperar. ¿Qué más se puede hacer en un tiempo en que una romaní, Thereza Eriksson, hija del Soraya Post, se expresa así en el libro-entrevista Vi är romer:

“Hasta el momento podemos considerarnos afortunados/as de que vivamos en Suecia. Pero hay una gran preocupación. Siento preocupación como romaní mientras que mi país no despierte opinión pública y se ponga en contra de los otros países de la UE de una manera más fuerte. Y de hecho tenemos una historia bastante oscura incluso aquí, en cuanto al tratamiento a los gitanos. Dicen que no hay que mirar hacia atrás sino mirar hacia adelante, pero la historia construye a la persona humana. Y le sigue a uno/una hasta que se vean cambios tan grandes que se pueda dejar la historia detrás de uno/una.” [gp.se/kulturnoje/1.1480975-blagul-fond-av-fortryck]

Bilden på det nygifta paret med tio barn som int får köpa en stuga från 1956 ingår i utställningen på Göteborgs stadsmuseum.

[…] La remota situación del país en el mapamundi, su rara capacidad para evitar la guerra, así como sus ricos recursos forestales y mineros, convirtieron a Suecia en un país rico, pero peculiar, a nivel internacional. Así, mientras otros países vivían inmersos en conflictos y diferencias de clase, en Suecia imperaba el mutuo acuerdo y el optimismo de cara al futuro. La fe en lo nuevo, en el bienestar general –lo que en Suecia dio en llamarse folkhemmet, el hogar del pueblo– y en el crecimiento adquirió en determinados momentos tal fortaleza, que la historia quedó relegada al olvido. […] [Eso hay que celebrarlo – Fiestas a la sueca – SWEDEN.SE]

El período clásico en la formación del bienestar sueco, El Hogar del Pueblo  (Folkhemmet) parte en 1932 cuando el partido Social demócrata lanza una política económica en medio de la depresion mundial. En el programa del partido se decia que la meta era una sociedad socialista con los medios de producción mas importantes en manos del pueblo. Desde 1920 había también un comité especial investigando sobre que sectores nacionalizar. No se llegó a ningún resultado concreto. Alrededor de 1940 terminó sus actividades.

Cuál era la visión de la nueva sociedad que tenía el movimiento obrero en esta época. La mejor descripción fue dada por el líder del partido socialdemócrata Per Albin Hansson en 1928 cuando habló en el Hogar del Pueblo:

“En un buen hogar reina la igualdad, la preocupacion por el prójimo, la cooperación,la generosidad. Traducido al hogar popular, significa la eliminación de todas las barreras sociales y económicas que hoy separan a los ciudadanos en privilegiados y postergados, dominantes y dependientes, ricos y pobres, hacendados y emprobrecidos, explotadores y explotados”. […] [Ecos de la Europa Nordica – Pueblo Continente]

El estado social sueco alcanzó a mediados del siglo pasado una fama casi mítica en el mundo entero gracias la confianza en lo nuevo y la generalización del bienestar, un fenómeno que los suecos popularmente llamaban folkhemmet (el hogar del pueblo). Sin embargo, hace dos décadas, se empezaron a oír voces críticas hacia la política social de este país nórdico, que cuestionaban, incluso, la existencia de un modelo social sueco. La crisis de los años 90, una serie de acontecimientos sociales impactantes y la introducción de políticas neoliberales, hasta entonces desconocidas en el país, hizo que los propios suecos hablaran del principio del fin del modelo sueco. Con el propósito de reflejar la situación social actual en el país y de describir los futuros retos a los que se enfrentará el Estado social sueco, los editores de la revista Framtider han dedicado un número monográfico a este tema. Si bien la extensión de los seis artículos es limitada y no permite analizar el asunto con la profundidad que requiere, se trata de lecturas altamente recomendables, ya que se publican en un momento en el que los ciudadanos suecos parecen haber recuperado su fe en la posibilidad de combinar crecimiento económico estable con objetivos sociales. [Enlace al documento completo » / “modelo sueco”? – Documentación > Novedad Documental | SiiS]

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