..YO QUIERO QUEDARME.”
Wilma-Saga Persson, de 24 años, mecánica de LKAB y poeta, reivindica su decisión de seguir viviendo en Kiruna, frente a quienes creen que para triunfar hay que marcharse a una gran ciudad.
Aunque de niña soñaba con una vida urbana, descubrió que siempre echaba de menos su hogar cuando viajaba. Valora la tranquilidad, el sentido de comunidad, la cultura tornedalia, el idioma meänkieli y la cercanía de las personas de su ciudad.
La autora lamenta que Kiruna esté desapareciendo físicamente debido al traslado de la ciudad por la actividad minera, lo que refuerza su deseo de quedarse y preservar sus raíces. Defiende que una vida sencilla, con un trabajo estable, una casa y una familia, también puede ser una vida plena.
Persson concluye que no necesita irse para «ser alguien». Quiere contribuir a que Kiruna siga viva, apoyando a las pequeñas comunidades, conservando su cultura y demostrando que también es valioso elegir quedarse donde uno pertenece.