[…] > Todo esto viene a cuento de que estos días el cantante Julio Iglesias ha anunciado su intención de presentar una querella por injurias o calumnias contra la vicepresidenta del gobierno Yolanda Díaz, supuestamente por haberlo llamado en público ‘abusador sexual’.
El caso se remonta a una investigación periodística de Univisión y ElDiario.es que sacó a la luz los testimonios de dos antiguas empleadas del cantante, Rebeca y Laura, que denunciaban continuos abusos sexuales y físicos, actividades de control obsesivas y horarios laborales inhumanos. […]
Eso no significa que esté prohibido que la Vicepresidenta Díaz exprese su convencimiento de que el cantante es un abusador. Significa simplemente, conforme a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, que si Díaz lo dice tiene que tener indicios suficientes para ello. Y ahí es donde entra la torpeza (o la sinceridad) de un cantante que parece estar emulando a Óscar Wilde. Si finalmente se interpone la querella, lo primero que razonablemente hará la acusada será pedir que se escuche a las dos mujeres que públicamente denunciaron los abusos. Así, lo que la fiscalía ha intentado evitar se convertiría en realidad gracias a la iniciativa del famoso intérprete musical. Si sigue adelante, muy posiblemente los tribunales españoles oirán a las mujeres a las que hasta ahora no se ha querido que oigan.
Es imposible saber cómo acabará jurídicamente el tema. No es descartable que al final le den la razón a Julio Iglesias y condenen a una multa a Díaz. […]

Óscar Wilde pecó de orgulloso. Se sabía poderoso y aunque era culpable (en términos jurídicos) del delito de acostarse con hombres creía que nunca se iba a poder demostrar. Julio Iglesias ahora puede estar abriendo la caja de los truenos. A estas alturas, si finalmente no presenta su querella muchos pensarán que es porque tiene algo que ocultar.