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A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE TRUMP

Trump ha instaurado el desorden internacional buscando asegurar sus intereses. Asumamos esto, aunque nos cueste hacerlo: el caos mundial que provoca la Casa Blanca no es la furia de un loco. Es el matonismo utilitario de quien se salta las reglas con el fin de aprovecharse de la situación empleando su particular razón de Estado. ¿Con qué fin? Seguir arrinconando a China y golpearla en el hígado de su paciencia.

Trump sabe que ser el más fuerte en un mundo sin reglas es ponerse la estrella de sheriff y esperar a que sean mayoría los que pongan debajo de su ala llevados por el miedo. De este modo, el inquilino de la Casa Blanca desea seguir sembrando el caos para seguir rentabilizando las adhesiones que provoca la constatación de ser el más fuerte en un mundo hobbesiano.

“A río revuelto ganancia de pescadores”, dice el refrán, y eso hace Estados Unidos. Primero, con Venezuela y, ahora, con Irán. Lo hace arreando mandobles, pero mirando a China a la cara y retándolo con la amenaza de la famosa trampa de Tucídides mientras le pregunta a Xi Jinping con aire retador: ¿tienes algún problema?

Este matonismo utilitario pretende golpear a China en el hígado de su paciencia

Trump, el Pentágono y el complejo militar tecnológico que respaldan su política saben que el tiempo corre a favor de China en su búsqueda de la hegemonía planetaria. Por eso tratan de empujar al gigante asiático a una situación de crisis geopolítica que le lleve a dar un mal paso que justifique una confrontación directa entre ambas superpotencias.

Trump sabe que su enemigo sistémico es todavía un gigante con pies de barro. Controla las tierras raras, pero carece de autonomía energética a pesar de su avance en renovables. El 60% de la movilidad china depende de los hidrocarburos, que importa en más de un 80%. Además, el 45% del consumo de petróleo viene del golfo Pérsico, siendo Irán su principal suministrador. Por eso, si el estrecho de Ormuz se cierra indefinidamente y los drones iraníes siembran el pánico en las monarquías del Golfo, el daño colateral más grave lo sufrirá la economía china, que tendrá un problema de suministro que no podrá resolver inmediatamente.

¿Reaccionará China ante esta estrategia de hostilidad llevando a cabo algún tipo de fuerza? Dependerá de su verdadero poder militar, que por ahora sigue siendo una incógnita.

[…] [A río revuelto, ganancia de Trump, por José María Lassalle]

 ‘La guerra de Irán es contra China’, por Serafí del Arco

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