LOS SUECOS Y SUS “LOCAS” COSTUMBRES
LA ”PLAYA” DE FISKEBÄCK INVADIDA POR VARIOS CIENTOS DE “PAPÁS NOELES”
En Gotemburgo lo hacen en la ‘playa’ de Fiskebäck (Fiskebäcksbadets strand). Este año lo hicieron unas 200 “Papás Noeles” que invadieron el lugar y corrieron al agua helada.
—Es una tradición, es maravilloso —dijo Thomas Nordenskjöld, quien se dio un chapuzón este día de Navidad.
La enviada de GP se dio un doloroso chapuzón invernal con 200 “Papás Noeles”.
Llegó la hora del baño navideño anual. Fiskebäcksbadet se vio invadido por cientos de trineos de Papá Noel que, sin miedo, corrieron por el agua helada.
—Es una tradición, es maravilloso —dice Thomas Nordenskjöld, quien se dio un chapuzón este día de Navidad.
Era la hora del baño navideño anual de Gotemburgo en la orilla de Fiskebäcksbadet.
[https://www.gp.se/nyheter/goteborg/gps-utsanda-tog-smartsamt-vinterdopp-med-200-tomtar.e190659c-08af-4ce0-8c62-0e029c110629] > Det årliga juldagsbadet i Fiskebäck – 200 tomtar tog plats
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UN BAÑO AL AÑO NO HACE DAÑO
En la Suecia antigua no se creía mucho en la necesidad de bañarse. Los vikingos creían que los baños frecuentes debilitaban el espíritu y por eso se bañaban sólo una vez al año.
Esta tradición del baño anual fue respaldada por la iglesia en la Edad Media, que recomendaba un baño en Nochevieja, para lavar los pecados del año que terminaba y «renacer» con un cuerpo limpio. […]
La tradición de «julbad» (se pronuncia Yulbad) data del siglo XVIII y dictaba que el baño anual se tenía que hacer por la tarde del 24 de diciembre. Se tenía un barreño muy grande para este fin y se calentaba el agua sobre el fuego. Se usaban ramas tiernas para golpear la piel. Primero se bañaba el padre de la familia, luego la madre, después los hijos. Si había criados les llegaba el turno al final. El agua sólo se calentaba una vez y no se cambiaba, con lo cual, para cuando el último salía del baño el agua estaba ya bastante sucia y fría. Pero la habitación seguía calentita y ese calor se tenía que mantener toda la noche. Tampoco se podía echar el agua hasta la mañana siguiente. […]
Se creía que los muertos venían a bañarse esa noche y pobrecitos, no era plan que pillaran un resfriado. Además, antes de echar el agua había que poner un trozo de carbón vegetal en el agua, para impedir que los seres malignos del inframundo pudieran adueñarse de las almas de los que se bañaron en el agua. Muchas veces se echaban flores secas al agua.