… SOMOS CÓMPLICES
Nuestra compasión se centra en nosotros mismos. ¿Cuál es la peor guerra del mundo en este momento? ¿La del Congo? ¿O la de Sudán? ¿Yemen? ¿Le prestamos demasiada atención a Ucrania y Gaza? Hace unas semanas, un lector me envió información que apuntaba a ese punto: la hambruna y el sufrimiento en Sudán son aún peores.
Ese tipo de perspectiva es, por supuesto, importante. Porque demuestra que nuestra indignación no es objetiva. Que nuestra compasión, en cierto modo, se centra en nosotros mismos.
Entonces, ¿por qué debería importarnos lo que está sucediendo en Gaza ahora? Porque, creo, somos cómplices de esa matanza («guerra» es casi un eufemismo en este contexto) de una manera completamente diferente. Israel es un producto europeo. Se estableció como consecuencia directa del Holocausto, tras una guerra en la que Suecia fue «neutral». Este contexto histórico se expresa en pequeñas peculiaridades extrañas, como el hecho de que Israel, a pesar de su ubicación geográfica, puede participar en todo, desde la Eurocopa de Fútbol hasta el Festival de la Canción de Eurovisión.
Pero también hay una contribución particularmente sueca al asunto: fue el gobierno de Göran Persson quien creó el Forum för levande historia * (Foro para Historia Viva) y tomó la iniciativa de establecer la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA por sus siglas en inglés). Todo con el fin de «prevenir la intolerancia y, por extensión, el genocidio y otros crímenes de lesa humanidad». El resultado fue la llamada Declaración de Estocolmo
de 2015, un documento que, en principio, significa que cualquier crítica a Israel hoy en día puede desestimarse como antisemitismo. **
Según la Declaración de Estocolmo, es antisemitismo «adoptar un doble rasero al exigir a Israel un comportamiento que no se espera ni se exige a ningún otro país democrático». Una formulación que hoy resulta extrañamente irónica. ¿Acaso no es poner el listón muy bajo para la democracia exigir que un país no cometa genocidio? También es antisemitismo «comparar la política actual de Israel con (Israels nuvarande politik) con la política de los nazis». Bueno, seré cauteloso con esa comparación. Pero ¿qué dice sobre la política de Israel que deba prohibirse esa comparación?.

Israel se ha convertido en un Estado aficionado a matar niños, declaró recientemente un político de la oposición israelí. Un Estado que abate a quienes intentan desesperadamente hacerse con parte de la ayuda de emergencia que, sin embargo, se distribuye. Un Estado que pretende reemplazar a la población palestina por otra mediante asentamientos y bombas. La palabra «reemplazar» lo oculta y lo dice todo.
Me pregunto qué opina el ‘Foro para Historia Viva’ al respecto. ¿Y nuestro gobierno, qué opina?. No lo sé. Porque guarda tanto silencio. ¿Quizás sea neutral?
[Fuente: Sven Anders Johansson /Vi bryr oss om Gaza för att vi är medskyldiga]

* Una autoridad con la misión de promover la democracia, los derechos humanos y la igualdad de valor para todas las personas. A través del conocimiento de la historia, queremos contribuir a la reflexión y al aprendizaje sobre la conexión entre el pasado y el presente.
** “Criticism of Israel similar to that leveled against any other country cannot be regarded as antisemitic.”