El paraje «Los Charcos de Quesa» se encuentra a una distancia de 7 kilómetros desde el municipio, el acceso en vehículo hasta la zona está señalizado y se llega fácilmente.
El lugar cuenta con cuatro piscinas naturales -con nombres propios como Charco de la Horteta, de las Fuentes, la Bañera y el Charco del Chorro-, en las que se permite el baño, de diferente profundidad y tamaño -una de ellas con cascada considerable-, formadas en un estrechamiento del río Grande. Desde el paraje parte el sendero PRCV-203 hasta las pinturas rupestres del «Abrigo de Voro», además existe una vía ferrata y punto de llegada el PRCV- 204. > Los Charcos de Quesa
Los Charcos de Quesa, piscinas naturales del interior de …
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Los conocidos Charcos de Quesa forman un conjunto de cuatro pozas naturales excavadas por el agua en el lecho del Río Grande. Los cuatro charcos son aptos para el baño y presentan diferentes tamaños y profundidades. Aguas arriba encontramos el Charco del Chorro de Corbera, uno de los más fotogénicos y conocidos, por su espectacular cascada de agua. Deja una cueva visitable detrás de su lámina de agua y una pequeña playa de cantos rodados blancos en su contorno.
Aguas abajo se sitúa el Charco de la Perola o de la Bañera, enclavado entre una frondosa vegetación mediterránea de pinos y monte bajo. Se trata de la poza de mayor tamaño y profundidad. Sus aguas son frías y cristalinas. Las vierte al inmediato Charco de las Fuentes, que se alimenta también de los sugerencias naturales y fuentes canalizadas, a las cuales debe su nombre.
El lecho del río Grande sigue su curso aguas abajo, pasando junto a las zonas de acceso peatonal y de aparcamiento, hasta verter sus aguas en el Charco de la Horteta, piscina natural de acceso difícil. El baño en esta zona requiere de cierta precaución.
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