La causa fue el colapso masivo de un glaciar en el Himalaya que desencadenó una inundación por desbordamiento
Una catastrófica riada de agua, lodo, hielo y escombros arrasó este miércoles varios valles y localidades a lo largo de la frontera entre Nepal y la región del Tíbet (China), dejando cientos de muertos y más de un millar de desaparecidos, entre ellos numerosos turistas extranjeros, cuatro de ellos, españoles. A diferencia de las crecidas habituales por lluvias intensas, el origen de este desastre se sitúa en las altas cumbres del Himalaya y está vinculado a un colapso masivo de un glaciar, que desencadenó una cadena de eventos que incluye un fenómeno conocido como inundación por desbordamiento de lago glaciar (GLOF), según sostienen varios expertos en climatología.


Un enorme bloque de hielo y roca se deslizó y cayó unos 1.200 metros hasta el fondo del valle. El impacto fue de tal magnitud que generó una señal sísmica inicialmente interpretada como un terremoto de magnitud 4,4 (luego revisada a 5,2), pero el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó que no se trató de un sismo tectónico, sino de la energía liberada por el propio colapso glaciar y el posterior flujo de escombros.