Las parejas de los futbolistas siguen siendo blanco de un relato machista que las convierte en culpables, interesadas o simples acompañantes, independientemente de su trayectoria profesional. Casos históricos como el de Sara Carbonero tras el Mundial de 2010 o el reciente acoso contra Inés García, pareja de Lamine Yamal, muestran que el patrón apenas ha cambiado.
Expertas en deporte, género y feminismo denuncian que este tipo de narrativas sirven para desviar la responsabilidad de los jugadores y perpetúan estereotipos que presentan a las mujeres como una mala influencia o como personas movidas por el interés económico. Incluso mujeres con carreras consolidadas, como Ester Expósito, Shakira o Sara Sálamo, son reducidas públicamente a «la novia de».
Las especialistas también señalan que los medios de comunicación y las redes sociales alimentan este fenómeno mediante rankings, reportajes y contenidos virales que cosifican a las parejas de los futbolistas y amplifican campañas de acoso. Aunque las propias mujeres tienen hoy más capacidad para responder y defenderse, el machismo sigue condicionando la forma en que son juzgadas cuando mantienen una relación con una estrella del fútbol.