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El dueño del ‘Queens’ pagó el aborto de una prostituta para proteger al cliente
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El dueño del ‘Queens’ pagó el aborto de una prostituta para proteger al cliente

OPERACIÓN CARIOCA | También les suministraba pastillas

  • García Adán abonó 600 euros a un ginecólogo para que practicase el aborto
  • La mujer quería tener al niño pero el cliente presionó para que abortase
  • Otros testimonios revelan interrupciones de embarazos con medicamentos
  • Se piensa que algunos de los fetos fueron enterrados en el solar del club

ENCUENTRAN UN KILO DE HACHIS EN UN SEAT 127 DE COLOR AMARILLO ABANDONADO EN LA PARCELA DEL CLUB DE ALTERNE QUEENS, UNO DE LOS LOCALES INVESTIGADOS EN EL CASO CARIOCA, EN EL QUE SE TRATA DE ESCLARECER LA ACTUACION DE UNA RED DE PROXENETAS EN LUGO Y SU RELACION CON MIEMBROS DE LOS CUERPOS DE SEGURIDAD DEL ESTADO. EL HALLAZGO LO HIZO UNO DE LOS AGENTES QUE CUSTODIAN EL LOCAL  El caso ‘Carioca’ no deja de suscitar sorpresas. Así, en las conversaciones intervenidas a los imputados se relata un episodio en el que José Manuel García Adán, dueño del ‘Queens’, accede a pagar el aborto de una de las prostitutas embarazada de un cliente, un conocido empresario de la ciudad. Éste contacta con otro de los imputados, miembro de señalada importancia en la trama, para ponerle al corriente de lo sucedido. Se trata del sargento de la Policía Local, José Ramón Vázquez Río. El cliente cuenta que ha dejado embarazada a una de las mujeres y quiere que aborte para que no pueda acarrearle «problemas».

El agente es el encargado de intermediar entre el cliente y el propietario del club, por lo que la juez entiende que colabora en un delito de aborto. De las conversaciones entre ellos se infiere que la mujer, de origen colombiano, estaba dispuesta a tener al niño, si bien accede a abortar presionada por el jefe y el cliente fuera de los casos que permite la Ley. La mujer estaba embarazada de cinco semanas.

En todo momento queda claro que el que asume los costes de la operación es García Adán, quien habría pagado una cantidad de 600 euros por la intervención. El sumario del caso incorpora varias fotos de la llegada de la mujer y García Adán a la clínica donde un ginecólogo habría practicado el aborto. Una vez terminada la consulta, es García Adán el encargado de comunicarle al cliente que se puede «ir tranquilo de vacaciones, que está todo listo». El testimonio permitió la detención y posterior encarcelamiento de un ginecólogo lucense que, tras abonar una fianza, fue puesto en libertad.

Además de esta situación, otras mujeres han reconocido que el dueño del ‘Queens’ les suministraba pastillas para poder abortar. Era la única forma de que las mujeres pudiesen seguir su trabajo en los prostíbulos y de no tener problemas con los clientes de los locales. El medicamento, que no había sido concebido para interrupciones de embarazo, podía conllevar unos graves efectos secundarios incluso hasta poner en riesgo la vida de alguna de las mujeres.

Alguna de ellas relata que le provocó hemorragias de manera que tuvo que ser atendida de urgencia. Al parecer, García Adán se negaba a tirar los restos de los abortos a la basura, por lo que se cree que algunos fetos pueden estar enterrados en el solar del ‘Queens’ o en recipientes de cristal que él mismo manipulaba. […] [Silvia Pena/elmundo.es]

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