Antes te vendían cremas para que no parecieras vieja. Ahora te hablan de «longevidad», de envejecer bien y de cuidarte. Suena mucho mejor, pero algunas expertas dicen que, en el fondo, el mensaje se parece bastante al de siempre: puedes hacerte mayor, siempre que no se te note demasiado.
Es verdad que ahora vemos a más mujeres mayores en anuncios y revistas. El problema es que muchas parecen no cumplir nunca años. Y mantener esa imagen suele costar un dineral en tratamientos. Al final, se pone como ejemplo una forma de envejecer que no está al alcance de cualquiera.
A esta preocupación también se han apuntado algunos hombres ricos de Silicon Valley. En su caso, hablan de conservar la fuerza y la energía, y de usar tecnología, experimentos con el cuerpo y mucho dinero para «arreglar» el envejecimiento, como si fuera una avería.
La pregunta es: ¿para quién se está pensando todo esto? Expertas como Vânia de la Fuente advierten de que la conversación la están dominando hombres con mucha pasta, aunque las mujeres son mayoría entre las personas mayores. En vez de obsesionarnos con que unos pocos vivan más y parezcan siempre jóvenes, habría que conseguir que la mayoría pueda hacerse mayor con buena salud, gente cerca y dinero suficiente para vivir tranquila.