Los saltamontes (Caelifera) y otros insectos comestibles constituyen un importante negocio y una fuente de alimentación en numerosos países de África, Asia y América Latina, donde forman parte de la dieta de unos 2.000 millones de personas. En ciudades como Maiduguri (Nigeria), su comercio genera ingresos para cientos de recolectores y pequeños comerciantes e incluso se exportan a países como Arabia Saudí y Reino Unido.

Según la FAO**, los insectos poseen un alto contenido proteico comparable al de la carne, además de aportar hierro, calcio, vitaminas y otros nutrientes esenciales. Por ello, investigadores y organismos internacionales consideran que podrían ayudar a combatir la inseguridad alimentaria y la falta de proteínas en un mundo afectado por el crecimiento de la población y el cambio climático.
Sin embargo, su expansión como alternativa alimentaria se enfrenta a prejuicios culturales, especialmente en Occidente, donde el consumo de insectos suele percibirse como algo primitivo. Además, persisten desafíos relacionados con la producción, la comercialización y la falta de estudios a gran escala sobre su seguridad alimentaria y sus efectos a largo plazo.
[Resumen del artículo “El suculento y nutritivo negocio de los saltamontes en África se topa con los prejuicios occidentales” / Abdullahi Jimoh Reportero independiente de El País, asistido por ChatGPT]
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- ** (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura)
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