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¿POR QUÉ ES TAN PRECISO EL VUELO DE…

… LAS AVES MIGRATORIAS?

La exactitud casi matemática de estos viajes obedece a cuestiones genéticas mucho más complejas y detalladas de lo que se sospechaba hasta ahora.

Un diminuto pájaro que pesa menos de 30 gramos logra volar más de 11.000 kilómetros, desde Escandinavia hasta el sur de África, con una precisión casi matemática. No se trata de una proeza ocasional: cada individuo de alcaudón dorsirojo (Lanius collurio) sigue un cronograma tan exacto que la variación en el tiempo total de vuelo entre distintos ejemplares apenas alcanza el 6%. Este inusitado nivel de precisión obedece a cuestiones genéticas mucho más complejas y detalladas de lo que la ciencia había sospechado hasta ahora.

Investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, acaban de demostrarlo gracias a unos nuevos registradores de datos (‘data loggers’), unos instrumentos que pesan apenas un gramo y registran la actividad de las aves de forma continua durante toda la migración. Los científicos han podido seguir así trayectos completos y cuantificar con exactitud tiempos de vuelo, etapas y variación entre individuos; el estudio aparece publicado en «Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences».

[…][https://www.elperiodico.com/es/medio-ambiente/20260329/sorprendentemente-preciso-vuelo-aves-migratorias-124875628]

Solicitando información al servicio IA Chat GPT sobre la pregunta de dónde duermen durante ese largo viaje (270 horas de vuelo repartidas en 43 noches que cubren más de 11.000 kilómetros), esta es la respuesta:

La IA contesta:

  • El alcaudón dorsirojo migra 11.000 km con una precisión genética del 94% en sus tiempos. La investigación de la Universidad de Lund indica que duermen en etapas cortas y paradas estratégicas durante el viaje, optimizando su descanso, en lugar de realizar el vuelo ininterrumpidamente, permitiéndoles mantener un cronograma tan ajustado.
  • Dónde duermen: Los datos recopilados por los data loggers revelan que las aves descansan en lugares estratégicos de parada, lo que sugiere que no solo vuelan, sino que pausan para alimentarse y dormir.
  • Cuándo duermen: El estudio muestra que las aves no vuelan ininterrumpidamente, sino que ajustan su comportamiento migratorio con paradas para descansar, logrando una sincronización perfecta pese a los desafíos del viaje.
  • Precisión genética: Esta increíble exactitud se debe a una «programación» genética heredada mucho más detallada de lo que se sospechaba.
  • La investigación, publicada en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, utilizó pequeños registradores de datos para desvelar los secretos de este viaje de 11.000 km.

Cómo consiguen los científicos recapturar a un pájaro tan pequeño después de que haya viajado hasta África y vuelto.

Recapturar a un ave de 30 gramos tras un viaje de 22.000 kilómetros (ida y vuelta) parece imposible, pero los científicos de la Universidad de Lund se apoyan en dos factores clave: el instinto de las aves y técnicas de trampeo de precisión. 

Así es como logran recuperar esos valiosos datos:

  • Fidelidad al sitio (Filopatría): La mayoría de las aves migratorias, como el alcaudón dorsirrojo, tienen una asombrosa tendencia a volver exactamente al mismo árbol o arbusto donde anidaron el año anterior. Esto reduce el área de búsqueda de miles de kilómetros a apenas unos pocos metros cuadrados.
  • Redes de Niebla (Mist-nets): Son redes de nailon o poliéster casi invisibles que se despliegan en las rutas de paso habituales del ave dentro de su territorio. Al volar hacia ellas, el ave queda retenida suavemente sin sufrir daños hasta que el investigador la libera.
  • Reclamos Sonoros: Para atraer específicamente al individuo que porta el sensor, los científicos suelen utilizar grabaciones del canto de su propia especie. El ave, al ser territorial, se acerca para investigar al supuesto «intruso» y termina en la red.
  • Anillamiento de Identificación: Además del dispositivo de un gramo, el ave lleva una anilla metálica con un número único. Esto permite a los investigadores confirmar visualmente que han atrapado al ejemplar correcto antes de proceder a retirarle la «mochila» de datos. 
  • El gran desafío: Como estos dispositivos no transmiten datos a satélites (para ahorrar peso), si el ave no regresa o no es recapturada, la información se pierde para siempre. Por eso, los científicos suelen marcar a muchos más ejemplares de los que necesitan para asegurar una muestra estadística suficiente. 

La tecnología detrás de estos diminutos dispositivos de apenas un gramo es una maravilla de la miniaturización. Los investigadores de la Universidad de Lund utilizan principalmente geolocalizadores de nivel de luz y sensores multimodales. 

Así es como funcionan sin interferir con el ave:

  • Sensores de Luz y Reloj Interno: El núcleo del dispositivo es un sensor que registra la intensidad de la luz solar cada pocos minutos. Al comparar la hora del mediodía solar y la duración del día con un reloj interno, los científicos pueden calcular la latitud y longitud del ave con un margen de error de unos 150 km.
  • Acelerómetros y Sensores de Presión: Estos «data loggers» modernos incluyen acelerómetros que detectan el aleteo y la postura, permitiendo saber exactamente cuándo el ave está volando, descansando o alimentándose. Los sensores de presión (barómetros) miden la altitud de vuelo.
  • Diseño de «Mochila» Ultraligera: Se colocan mediante un arnés de hilo elástico que rodea las patas (como una mochila sobre la cadera), diseñado para no rozar ni desequilibrar al pájaro durante sus 11.000 km de viaje.
  • Almacenamiento de Datos (Archival): Dado que transmitir datos por satélite requiere mucha batería (y peso), estos dispositivos de 1 gramo suelen ser «archivadores»: guardan todo en un chip de memoria y los investigadores deben recapturar al ave al año siguiente para descargar la información. 

Esta tecnología ha revelado que, aunque cada ave toma decisiones individuales sobre el clima, su programa genético es tan fuerte que la variación en el tiempo total de vuelo es de apenas un 6% entre distintos ejemplares. 

Y a qué altura vuelan en ese viaje a Sudáfrica?

Durante su migración desde Escandinavia hacia el sur de África, el alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) vuela a altitudes sorprendentes para un ave de su tamaño:

  • Altitud habitual: Generalmente se mantienen en una franja que va de los 500 a los 2.000 metros.
  • Altitud máxima registrada: Los estudios de la Universidad de Lund han documentado que alcanzan picos de hasta 3.650 metros sobre el nivel del mar.
  • Zonas de mayor altura: Estas altitudes extremas suelen alcanzarlas al cruzar barreras geográficas críticas como el Mar Mediterráneo y el desierto del Sahara. 
  • ¿Por qué suben tan alto?
  • Los científicos de la Universidad de Lund sugieren que estas aves ajustan su altura principalmente por dos razones:
  • Vientos favorables: Buscan capas de aire con corrientes que faciliten su desplazamiento y ahorren energía.
  • Regulación térmica: Al volar a más de 3.000 metros, encuentran aire mucho más frío, lo que les ayuda a evitar el sobrecalentamiento causado por el intenso esfuerzo físico del aleteo constante. 

Es fascinante que, a pesar de estas alturas y las bajas temperaturas, su «programa genético» les permita mantener una ruta tan exacta. 

https://portal.research.lu.se/sv/persons/sissel-sj%C3%B6berg/

Aves pequeñas vuelan a gran altitud hacia África

Un nuevo estudio de la Universidad de Lund en Suecia revela que las aves pequeñas que migran de Escandinavia a África en otoño vuelan ocasionalmente hasta 4000 metros sobre el nivel del mar, probablemente ajustando su vuelo para aprovechar los vientos favorables y las diferentes capas de viento.

Esta es la primera vez que los investigadores han rastreado la altura a la que vuelan aves pequeñas durante todo su trayecto desde Suecia hasta África. Estudios anteriores habían registrado con éxito la altura de vuelo de aves migratorias de mayor tamaño.

«Solo seguimos a dos individuos y dos especies. Pero el hecho de que ambos volaran tan alto me sorprende. Es fascinante y plantea nuevas preguntas sobre la fisiología de las aves. ¿Cómo se adaptan a la presión atmosférica, el aire enrarecido y las bajas temperaturas a estas alturas?», afirma Sissel Sjöberg, bióloga de la Universidad de Lund y del Museo Zoológico de Copenhague.

El objetivo del estudio era investigar si el método de medición funciona en aves pequeñas, es decir, medir la aceleración, la presión barométrica (presión atmosférica) y la temperatura durante el vuelo mediante un pequeño registrador de datos acoplado al ave.

El registrador de datos se colocó en dos ejemplares de especies diferentes: el carricero común y el alcaudón dorsirrojo. Entre otras cosas, los resultados muestran cuánto tiempo tarda cada ave en volar hasta su destino. La presión barométrica medida reveló que el carricero común vuela ocasionalmente a 3950 metros, y el alcaudón dorsirrojo a 3650 metros.

Ambos ejemplares volaron a mayor altitud sobre el Mediterráneo y el Sáhara, pero el alcaudón alcanzó mayores altitudes de vuelo cerca de sus zonas de invernada en el sur de África.

Sissel Sjöberg cree que es probable que otras aves pequeñas vuelen igual de alto, o incluso más. Sin embargo, aún no hay pruebas de ello.

«En este estudio, solo trabajamos con datos recopilados durante el otoño, cuando las aves pequeñas migran a África. Existen otros estudios que indican que vuelan aún más alto cuando migran de regreso en primavera, pero no podemos afirmarlo con certeza».

El pequeño transmisor fue desarrollado por técnicos del Centro de Investigación del Movimiento Animal, CanMove, de la Universidad de Lund. El estudio, publicado en la revista Journal of Avian Biology, es fruto de la colaboración entre la Universidad de Lund, la Universidad de Copenhague y el Centro de Investigación de la Naturaleza de Vilna.

[https://www.lunduniversity.lu.se/article/small-birds-fly-high-altitudes-towards-africa]

Nueva tecnología revela la asombrosa precisión de vuelo de las aves migratorias

Las urracas vuelan miles de kilómetros hasta África con una precisión asombrosa. Gracias a una nueva tecnología, investigadores de Lund han logrado seguir detalladamente los viajes de estas aves. Resulta que podrían tener un programa de migración genética más complejo de lo que los científicos habían podido demostrar hasta ahora.

—Ahora podemos seguir en tiempo real dónde se encuentra el ave durante el año, cómo llegó allí y cuánto tiempo le llevó exactamente. Cada ave parece seguir un horario preciso con etapas bien definidas, y la variación entre individuos es sorprendentemente pequeña —afirma Sissel Sjöberg, ecóloga evolutiva de la Universidad de Lund—.

Las aves vuelan como pilotos programados.

La migración de las aves ha fascinado durante mucho tiempo a investigadores de todo el mundo, pero los detalles de cómo las pequeñas aves migratorias encuentran su camino a través de los continentes han sido difíciles de comprender. Los científicos saben desde hace tiempo que el comportamiento migratorio de las aves se basa, en cierta medida, en programas genéticos que controlan la dirección y la duración de la migración. Pero gracias a la nueva tecnología desarrollada en Lund, los investigadores han podido seguir con detalle, por primera vez, la actividad de vuelo de los pequeños pájaros cantores.

Un diminuto ordenador de vuelo, un registrador de datos, se sostiene entre el pulgar y el índice. 

El registrador pesa aproximadamente un gramo y registra datos durante todo el año, pero es necesario volver a capturar al ave y retirar el registrador para descargar los datos. Foto: Sissel Sjöberg.

Los instrumentos de medición, llamados registradores de datos, pesan solo un gramo y pueden registrar la actividad de las aves las 24 horas del día durante toda la migración. Este nuevo material de datos proporciona a los investigadores una visión sin precedentes de cómo un ave realiza su migración, algo que antes era imposible para las aves pequeñas.
Durante la migración primaveral, el tiempo total de vuelo varía solo un seis por ciento entre los distintos individuos; aun así, han volado alrededor de 270 horas repartidas en 43 vuelos nocturnos, recorriendo más de 11.000 kilómetros.

Las urracas invernan en el sur de África y tardan unas 190 horas, repartidas en 30 vuelos, en llegar allí.

Mapas y brújula en los genes
– Los resultados nos brindan una nueva perspectiva sobre cómo la genética puede controlar los largos viajes transcontinentales de las aves pequeñas y quizás debamos replantearnos qué componentes de la migración heredan las aves de sus padres y cómo funciona este proceso. Su programa genético de migración podría ser significativamente más avanzado de lo que creíamos, afirma a Sissel Sjöberg.

El estudio añade una nueva dimensión a cómo los programas genéticos controlan el comportamiento animal y aumenta nuestra comprensión de cómo se desplazan las aves a través de los continentes. El alcaudón espinoso resulta ser menos aventurero y más un viajero meticulosamente planificado, con un itinerario establecido que se extiende desde Escania hasta el sur de África.

—Es una hazaña impresionante para un ave pequeña que solo pesa entre 25 y 30 gramos —afirma Sissel Sjöberg—.

El estudio se publicó en la revista científica Proceedings of the Royal Society B con el título: «La estructura de la actividad de vuelo migratorio anual en un ave cantora».

[https://www.biologi.lu.se/artikel/ny-teknik-avslojar-flyttfaglarnas-forbluffande-flygprecision]
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