Durante un paseo por el río de Boden en Norrbotten (Bodån), Anki Flygare-Nilsson vio algo que nunca antes había visto.
Un ánade real (Anas platyrhynchos) tenía el pico congelado por el gélido ‘frío ruso’.
Suecia se enfrenta a varios nuevos días de hielo nacionales (nya nationella isdygn), ya que el frío ruso (la masa de aire frío procedente del Báltico y Rusia) se ha extendido por gran parte de Europa.
En Boden, el frío se siente claramente, no solo para quienes pasean, sino también para la fauna. Fue durante uno de sus paseos habituales que Anki Flygare-Nilsson hizo un descubrimiento preocupante.
Al llegar al Bodån, (“Budon”) enseguida se dio cuenta de que algo no iba bien. La bandada de patos, que antes contaba con unas cincuenta aves, había desaparecido casi por completo.
«Ahora solo vimos diez o quince». Anteriormente, mucha gente había estado allí y los alimentaba, echándoles semillas.
Lo que más hizo reaccionar a Anki fue un pato que se comportaba de forma extraña.
– El pico del pato se había congelado y no podía abrir la boca. Golpeaba el pico en el agua e intentaba quitarse el hielo, pero no funcionaba.
Describe cómo el ave sumergía repetidamente el pico en el río intentando descongelar el hielo, sin éxito.
– Me preocupé mucho. Me gustan los patos, son tan lindos. Siempre me he preguntado cómo se las arreglan aquí arriba. Es la primera vez que veo algo así, dice Anki.
Niklas Aronsson, experto en aves de BirdLife Sverige, reacciona con fuerza al ver la foto del pato que no puede abrir el pico.
– Es un fenómeno inusual que solo ocurre cuando hace mucho, mucho frío, dice. Los ánades reales deben poder abrir el pico para comer. Son principalmente herbívoros y necesitan masticar y comer a diario para obtener energía. Cuando hace tanto frío, incluso necesitan más energía de lo habitual.
Si un pato no puede quitar el hielo, la situación es grave. Si no puede abrir el pico, prácticamente morirá de hambre. Debe quitar el hielo para poder comer y sobrevivir. Es vital, afirma Aronsson. Al mismo tiempo, enfatiza que la mayoría de los patos logran solucionar el problema por sí solos. Normalmente, quitan el hielo. Meten el pico en las plumas, donde la temperatura es suficiente para derretirlo. Pero en casos excepcionales, cuando hace mucho frío o el ave ya está debilitada, puede tener dificultades para hacerlo, explica.