POR QUÉ LA ORUGA PROCESIONARIA ES PELIGROSA
Dermatitis, lesiones oculares, urticarias y hasta reacciones alérgicas son algunas de las consecuencias de tener un contacto mínimo con las orugas procesionarias por la liberación de histamina. «Ni siquiera es necesario el contacto directo con las orugas (larvas) ya que, cuando éstas se sienten amenazadas, lanzan sus pelos al aire, lo que genera irritaciones y alergias, especialmente si éstos alcanzan, por ejemplo, los ojos», explica Jorge Galván director general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA).

