«Yo maté al asesino de Carrero Blanco»

leonidasHabla por primera vez uno de los militares que acabó con la vida de Argala“, el etarra que mató a Carrero Blanco. “Leonidas”, oficial retirado de 55 años, relata cómo la operación la prepararon los marinos, para vengar la muerte del almirante. 

EL RENAULT VOLÓ POR LOS AIRES. El 21 de diciembre de 1978, el Renault-5 de color naranja que utilizaba Argala para moverse por el sur de Francia voló por los aires. El etarra murió en el acto tras hacer explosión la carga de dinamita que había colocado junto al vehículo un capitán de la Guardia Civil.

«Nunca entendimos que el Gobierno diera una amnistía a la gente que atentó contra don Luis Carrero. Por eso, tras el atentado contra Argala nos sentimos tranquilos: habíamos cumplido con nuestro deber y habíamos hecho justicia a nuestro almirante».Este hombre que rememora, treinta años después, el asesinato del dirigente etarra es Leonidas, nombre en clave que le dieron los miembros del comando que el 21 de diciembre de 1978 hicieron volar por los aires al dirigente etarra José Miguel Beñaran Ordeñana, Argala.

Leonidas, que ya ha cumplido 55 años y fue oficial del Ejército español, tenía muy claro que la muerte de Carrero Blanco no podía quedar impune y en 1977, tras la amnistía política concedida por el Gobierno de UCD, se unió a un grupo de siete oficiales del Ejército con el único propósito de vengar el asesinato del almirante.

La elección de Argala para llevar a cabo el «ojo por ojo y diente por diente» se debió, según Leonidas, a que el dirigente etarra fue el autor material del atentado contra Carrero Blanco: «El fue el que el 20 de diciembre de 1973 -ayer se cumplió el 30 aniversario- accionó la carga explosiva que mató a nuestro Presidente». La idea del atentado contra Argala partió de los compañeros del almirante Luis Carrero Blanco, los marinos.

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argala2Los marinos, según nos relata pormenorizadamente Leonidas, fueron los que dirigieron y prepararon durante más de siete meses la acción mortal contra el que entonces se había convertido en uno de los máximos dirigentes de ETA militar, José Miguel Beñarán Ordeñana, Argala. (Arrigorriaga 07/03/1949 Angelu/Anglet (Iparralde) 21/12/ 1978)

El almirante Carrero Blanco fue vengado, por sus compañeros, cinco años y un día después de que su vehículo Dodge Dart negro volara por los aires en la calle Claudio Coello de Madrid. Los autores del atentado fueron los miembros del comando Txikia de ETA, que estaba integrado por: Iñaki Múgica Ezkerra, Iñaki Pérez Wilson, José Miguel Beñarán Argala, Jesús María Zugarramurdi Kiskur y Javier María Llarreategui Atxulo.

En realidad, ETA decidió atentar contra el presidente Carrero Blanco en 1972. Argala tuvo una cita en la cafetería del hotel Mindanao de Madrid el 14 de septiembre de aquel año con un hombre de unos 30 años, que vestía con gabardina y que estaba relacionado con el mundo del cine y de la televisión.

El hombre de la gabardina entregó al dirigente etarra un sobre, blanco, con los itinerarios y costumbres que tenía el almirante Carrero Blanco. Esa información, después, resultó vital para atentar y asesinar al almirante en diciembre de 1973.

Leonidas, que hoy vive y trabaja en España, no tiene remordimientos por la acción que llevó a cabo en 1978, en compañía de otros militares. Al contrario, el ex oficial del Ejército se muestra satisfecho porque cumplió con su deber. […]

P.- Pero, ¿quién es el que realmente se plantea atentar contra Argala de la misma forma en que mataron a Carrero Blanco?

R.- Esa idea parte directamente de los marinos. Ellos son muy técnicos, muy profesionales y nunca se han metido en política, ni en algaradas, ni en asonadas. Lo de Camilo Menéndez en el 23-F fue una anécdota.

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P.- Es decir, que alguien dentro de la Marina piensa y organiza el grupo.

R.- Afirmativo. […]

P.- ¿Quién financió toda la operación?

R.- Todos nos rascamos el bolsillo, pero la parte más importante salió de un crédito personal que se solicitó al Banco Central. Hay que aclarar que los del banco no tenían ni idea para qué iba a ser destinado el dinero, se pidió a nivel personal. […]

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P.- Una vez que regresan a España y que están todos juntos, ¿qué hacen?

R.- Nos reunimos en un restaurante de Madrid para celebrar que todo había salido bien y que don Luis ya estaba vengando. Recuerdo que comimos cordero y que después terminamos la fiesta jugando una partida de mus. […]

R.- En aquella época, en 1978, aún no habíamos cumplido los treinta años y no entendíamos que para cambiar un país se tuviera que asesinar a un presidente del Gobierno y que después no se hiciera nada contra los asesinos. Tampoco entendíamos la amnistía que se dio en 1977. Ese hecho sentó muy mal en la milicia. Pero, hoy, sí puedo decir que es posible que con cuarenta años no lo hubiéramos hecho o nos lo hubiéramos planteado de otra forma.También quiero decir que no me arrepiento de lo que hice. […] [ANTONIO RUBIO/elmundo.es/]

Esto supuso, desde el asesinato de Carrero Blanco a principios de la década de 1970 y hasta bien entrada la década de 1980, que cada año, ida y vuelta, al pasar por las fronteras de Dinamarca, Alemania, Bélgica, Francia y España, al tener el mismo apellido, pues que ahí le paraban a uno y… a esperar!. Cogían el pasaporte y se iban a las oficinas de los pasos fronterizos y no salían hasta pasados unos 15-30 minutos y finalmente, cuando no encontraban nada ‘delictivo o involucrante’ en el ‘portador’ del pasaporte, venían con este en la mano y cara de decepcionados y me decían que podía seguir adelante. Fue durante una década o más y me quedó un trauma de la hostia de los pasos fronterizos. Aún hoy, que ya no hay policías que te paran y te controlan, siento quisquilleos al pasar. Y le suelo decir a la mujer: te acuerdas las putadas que nos hacían? Los peores policías eran los alemanes en Aaachen y los guardias civiles en Irún. ‘Mecauendios’, de buena gana les mandaría a Kazajistán o Kirguizistán o por ahí.

2 Comments

  1. EspañolesCasposos

    Pues para completar el ciclo, al bocazas este debería asesinarle alguien de la familia de Argala, y comerse otro cordero, y sentirse orgulloso.

    Menudo Gilipollas.

  2. Con más tíos como Leónidas, los asesinos de Eta, no hubieran estado 40 años matando inocentes.

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