Naimakka: el pueblo mas frío de Suecia

  • Åke vive solo en el pueblo más frío de Suecia – Naimakka
  • Åke Siikavuopio es el único habitante de Naimakka
  • El vecino más cercano de Åke Siikavuopio vive a 8 kilómetros

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La temperatura más fría de este año en Suecia, – 42.6 grados, se midió en Naimakka al norte de Kiruna, cerca de la frontera con Finlandia. El ‘frío helado’ se mantiene tiempo récord en invierno – y lo más frío ha sido como el año pasado en Naimakka, 42,6 grados bajo cero. Sólo hay un habitante, Åke Siikavuopio.

Se atenúa cuando giramos en la nacional 45 dirección Karesuando. La temperatura ha comenzado a caer. 26 grados bajo cero en Kiruna no es mucho que presumir en un invierno así. Y vamos al corazón del frío, el lugar más frío de Suecia en lo que va de año. El mágico Naimakka y su único habitante.

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40 bajo cero es la meta

Grande cosa para un periodista de la capital, donde veinte bajo cero le hace a uno temblar.

Puesta de sol azul brillante, cielo despejado. Es un buen augurio, constata el fotógrafo Hugo Nabo. Justo a las afueras de Vittangi  rompemos la barrera de los 30 bajo cero. Paramos, el coche al ralentí según duras órdenes del alquilador. No se puede correr el riesgo de que el coche no arranque. El aire es tan seco que como que huele ligeramente a humo mientras que la nariz se adormece por adentro. El aliento de Hugo se congela en el cuerpo de la cámara.

– Esto no es frío pues!

Kenneth Nilsson viene caminando de la nada, una zona boscosa próxima a la carretera. El bigote está helado y se une a las aletas de orejas de la gorra de piel. El cachorrito de la raza “cazador de alces noruego” Tito anda dando vueltas alrededor.

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¿Qué récord de frío tienes, entonces?

– Cuando yo era pequeño, hizo 52 grados bajo cero, aunque no fue cifra oficial. No, no me quedé en casa, íbamos a la escuela. Y en 1999 hizo 49 bajo cero en Karesuando.

Los pulmones deben como que congelarse si está uno fuera entonces?

– Ja, ja, no se toman respiraciones profundas por decirlo así.

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El ‘humo’ (salpicado) de nieve se mantiene cientos de metros después de los camiones, los neumáticos de los coches ‘cantan’ sobre la superficie helada, el mercurio se serpentea lentamente hacia abajo. Está oscuro cuando llegamos a Karesuando, brillantes cristales de plata en la luz de los faroles, 37,5 bajo cero. Este es el último ‘puesto de avanzada’. Aquí tenemos que cruzar el río a Finlandia, conducir 60 kilómetros en dirección a Kilpisjärvi y después por el congelado río Könkämä vuelta hacia el lado sueco. Es la única manera de llegar a Naimakka; una casa, dos graneros y la estación meteorológica más norteña del SMHI. En verano hay que tomar el barco para pasar al otro lado.

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Aquí se encuentra el ex trabajador industrial y soldador Åke Siikavuopio. Él es nacido aquí, la familia ha cuidado la estación meteorológica durante generaciones. Es decir, hasta que se automatizó. Los padres de Åke iban varias veces al día y leían los valores. 46 grados bajo cero han sido hallados en las anotaciones antiguas. Ahora se gestiona la estación por sí misma, un poste con el equipo de medición que se levanta en la oscuridad a unos cien metros de la casa. Y Åke conmuta entre Noruega, donde está empadronado, y Suecia.

Åke Siikavuopio está acostumbrado con el alboroto sobre el frío. Cuando se bate récord de frío, entonces suena el teléfono. Así fue este año, con 42,6 grados la noche del miércoles. El año pasado sonó también.

¿Por qué es tan frío aquí?

– Creo que hace tanto frío en otros lugares. Pero tienes el río que enfría y las montañas alrededor y luego se encuentra en una depresión, dice.

El termómetro de Åke Siikavuopios muestra un poco menos de 30 bajo cero. No mucho que presumir. En Naimakka, el corazón del frío.

– Es lo suficientemente frío, dice Åke lacónicamente, como él vierte café cocido del percolador.

Tiene razón, por supuesto.

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Salimos fuera y hace viento, no mucho, pero las traicioneras caricias del viento sobre el rostro sacan todo el calor de la piel. Los labios buscan a tientas las palabras.

Åke Siikavuopio vive aquí solo, a ocho kilómetros del vecino más cercano – y sin un calentador de motor. El coche está bajo un toldo en el patio, con piel de alce en el capó. Åke sale y calienta el coche conduciendo de forma regular, día y noche. La piel retiene el calor por un tiempo. Si hubiese problemas tiene un quemador con el que calentar el bloque del motor.

Sobre el frío no hay realmente mucho que decir, opina Åke Siikavuopio. Evita uno hacer cosas cuando hace frío. Se viste uno. No se enferma por el frío, por el contrario. Es posible estar fuera todo el día, aunque el frío absorbe la fuerza fuera de uno.

Bueno, él se ha congelado los dedos de forma que la piel se le ha caído. Y el lóbulo de la oreja, ese se congelaba cuando era uno pequeño cada invierno.

Åke Siikavuopio cuenta de un turista danés que esquiaba en la montaña y cayó en un arroyo. Llevó muchas horas antes de su regreso a Naimakka. Åke era un adolescente entonces. Cuando recibieron guantes y botas del danés rezumaba la sangre de las partes congeladas. Era imposible trasladarlo al hospital, porque todos las carreteras estaban nevadas.

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Finalmente fue trasladado con un camión que condució desde Karesuando.

– Se dijo que terminó con una amputación de los pies, dice Åke.

Fuera ilumina una fresca luna llena con halo, una especie de gloria.

– A menudo es así cuando hace frío, y bisoles. La gente suele decir que es tan hermoso aquí, qué es lo que es bello, digo yo. Yo no lo noto.

Volvemos, conducimos a través del congelado río Könkämä, pasamos a Finlandia y hacia Karesuando. Åke ‘calienta el coche’. La próxima vez es a las tres de la madrugada.

La mirada se arrastra hacia el termómetro digital del coche como si fuera magnético. Mitad de grado por mitad de grado nos estamos acercando. Y así sucede: 40 grados bajo cero a unos 10 kilómetros deKaresuando. Paramos el coche y salimos, sentimos el frío.

No hace nada de viento. 

Frío, claro. La ropa cruje, el frío penetra a través de las capas de ropa – pero aun así algo como una decepción. Los lapos de saliva se congelan antes de llegar al suelo. No ocurre nada especial si se echa una caña (mea) a 40 grados bajo cero. Aparte de que vaporea mucho.

Pienso por un tiempo en tocar en la puerta de la casa iluminada que está junto a la carretera donde paramos, para ver si quieren celebrar con nosotros ‘los 40’.

Pero probablemente sería un poco demasiado ‘típico de Estocolmo’. [dn.se]

Registro sueco de récords de baja temperatura

  • 2 de febrero de 1966, Vuoggatjålme, en las montañas de Laponia: –52,6 °.
  • La temperatura más baja de febrero medida en una estación meteorológica. El registro sueco de baja temperatura fue durante mucho tiempo de -53 °, medido en la escuela primaria de Malgovik en Vilhelmina en el sur de Laponia, el 13 de diciembre de 1941. Fue sin embargo con un termómetro privado.
  • Récord de diciembre: 30 de diciembre de 1978 en Hemavan, Laponia: -48.9 °
  • Récord de enero: -49 °, en VUOGGATJÅLME 1951 y en Karesuando 1999
  • Febrero de 1966, el año más frío: Muchos récords de baja temperatura son del 2-4 febrero de 1966. En Haparanda, ese mismo año, hizo -41,7 °, que es la medición más baja desde 1859, cuando comenzaron los registros allí.

Fuente: SMHI

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