Nunca hemos conocido a un enemigo peor

Los terroristas nunca pueden amenazar a estados democráticos

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Podría haber sido un baño de sangre a gran escala en el centro de Estocolmo y otros tratarán de completar las ambiciones del bombardero suicida.  Pero nuestra lucha contra ellos no debe cegarnos del hecho de que seguramente nunca hemos conocido a un enemigo peor.

Los terroristas pueden causar devastación y muerte, pero los métodos en sí hacen que nunca podrán ganar el apoyo sostenido y amplio que necesitan para apoderarse de países y constituir una amenaza existencial para las sociedades democráticas.

El 2005 se benefició al-Qaida en Iraq de cierta popularidad cuando se enfrentaron a los Estados Unidos. Pero cuando tomaron el mando de varias ciudades se dio a conocer su inhumana brutalidad contra otros musulmanes que no vivían exactamente como ellos exigían. Un 98 por ciento de los iraquíes pronto tomaron distancia de los terroristas y grandes grupos se alzaron en contra de ellos. Al año siguiente la organización estaba hecha añicos en Irakq.

Lo mismo ocurrió cuando al-Qaida y los talibanes tomaron el control de gran parte de Pakistán el 2004. Los islamistas que podrían parecer atractivos a distancia resultaron ser asesinos a sangre fría. El apoyo a Bin Laden se redujo en seis meses de un 70 a un 4 por ciento.

Por todo el mundo la gente ha reaccionado contra el terrorismo, no menos en los países musulmanes. Después de todo es la modernización que la mayoría quiere allí la que es el peor enemigo de los islamistas.  No es una guerra mundial, sino una guerra civil en el islam, que al-Qaeda está perdiendo. Después de una búsqueda global de ellos se esconde el liderazgo que queda en cuevas y actúan por medio de inspirar a locos autónomos que hasta ahora han mostrado ser nada más que aficionados inexpertos en sus experimentos con explosivos en calzoncillos, zapatos y alrededor del estómago.

Naturalmente esto no significa que debamos ignorar el terror. Ellos atacarán de nuevo, en medio de nosotros. Pero eso significa que tenemos que dar al miedo perspectivas razonables y que no debemos olvidar que los retos del futuro contra nuestras sociedades los hay a nivel estatal. En nuestro entorno tenemos una cada vez más despótica Rusia que ya no más duda en atacar a países vecinos. Más al este tenemos una cada vez más rica China que con dinero y adulación mantiene a una cadena de perlas de dictaduras en África y Asia.

Sólo por el hecho de que estos enemigos de la libertad se vistan de traje y participen en cumbres no significa que sean menos peligrosos. [metro.se/2010/12/15/8879/terroristerna-kan-aldrig-hota-demokra]

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