Manejar un taxi de noche, el reto de lo incierto

taxiMás allá del servicio que prestan, los taxistas que trabajan en horarios nocturnos deben enfrentarse a un panorama incierto: situaciones de peligro y pasajeros con historias y propuestas insólitas.

Pese a los riesgos que corren, la mayoría prefiere conducir durante la noche y la madrugada, “porque el tráfico vehicular es más pesado de día y las carreras son más baratas”, asegura David Medina Olmos, taxista barranquillero de 48 años, de los cuales lleva 18 frente al volante.

Medina cuenta, mientras recorre el Centro Histórico –a la altura de la calle 44 con carrera 40, donde se divisan decenas de travestis compitiendo por los clientes con las prostitutas en las esquinas–, que ha sido testigo y ‘cuasi víctima’ de episodios con pasajeros homosexuales.

Recuerda una ocasión en que un hombre pidió una carrera y se sentó en el puesto del co-piloto. Era domingo. El veterano taxista llevaba puesta una pantaloneta corta.

“Me puso la mano en la pierna derecha y me dijo: ‘¡Uy, qué piernaza!, ¿haces mucho ejercicio?’. Quedé mudo y me dijo que lo recogiera en la tarde en el mismo lugar, que si quería acostarme con él. Fue tanto el susto que por salir del paso le dije que sí. Por supuesto, nunca volví”, relata.

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TAXISTAS CAZA-INFIELES. Mujeres desesperadas por encontrar a sus maridos infieles “con las manos en la masa” también se han subido en plena madrugada al taxi de David Medina. “Ya no me sorprende cuando una mujer me pide que siga un carro donde va su esposo. Me han pagado entre una y dos horas para ver dónde se mete el tipo o qué hace”, sostiene.

Dos de los casos que más recuerda son los de un hombre que, al percatarse de que su mujer lo iba siguiendo, se bajó del automóvil y le pegó a la señora. “Ella quería que yo la defendiera y no me atreví. Usted sabe que en pelea de marido y mujer es mejor no meterse”. El otro, fue el de una señora que, al descubrir a su esposo infiel, se bajó del taxi, cogió 2 piedras y las lanzó hacia los vidrios del carro donde éste se desplazaba. “Le hizo saber que había sido ella y enseguida se montó al carro y me dijo: ‘arranque y vámonos’. Pensé: esta doña es de armas tomar ”.

Sin embargo, entre todas las anécdotas, la que aún le impacta es la que vivió como testigo de un crimen hace tres años.

“Pasaba por el barrio El Limón y en una esquina vi a un hombre que le disparó 3 tiros a una muchacha. El tipo huyó y yo llevé a la chica al hospital. Se salvó de milagro. Puso la denuncia en la Fiscalía y yo le serví de testigo. Dos meses después, los volví a ver caminando agarrados de la mano, como si nada hubiese pasado”, cuenta.

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LOS ATRACOS. Álvaro Viloria Gamarra tiene 58 años. Conduce desde que tenía 17. Hace 7 años, Viloria salía de Malambo hacia Barranquilla cuando dos muchachos que venían de una fiesta se subieron al taxi. “Los vi inocentes, pero me atracaron justo a un paso del CAI de Concorde. Me quitaron 2 radios. No se llevaron el carro. Quizá sólo querían algo que pudieran vender rápidamente”, dice.

Pese a los riesgos y los reclamos de sus esposas, ambos dicen que no cambiarían el turno nocturno por trabajar de día.

Si le digo a mi mujer que me fue mal me pregunta: ¿entonces, por qué llegaste tarde? Le digo que la carrera hay que buscarla hasta que salga, pero toca cumplir el turno hasta el final.

SECTORES VETADOS. Ambos aseguran que no harían carreras nocturnas –aunque les ofrezcan el triple de la tarifa– a barrios como Rebolo, La Chinita, La Luz, Manuela Beltrán y Soledad 2000. […] [Por Tatiana Aguilar Preston/www.elheraldo.com.co/Manejar un taxi de noche, el reto de lo incierto]

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