La frontera separa familias mexicanas

Gabriela tiene a su padre al otro lado de la frontera

GABRIELA“Quiero que papá venga a casa”, dice Gabriela Antonio. Ella es una de miles de niños en México que tienen a uno de sus padres al otro lado de la duramente vigilada frontera con los Estados Unidos.

– Yellow… blue… green…,-  murmura Gabriela mientras introduce las palabras extranjeras en su computadora de juguete.

Ella está sentada en un pretil en el callejón que conduce a la puerta de la familia en la ciudad de Oaxaca en el sur de México. Las paredes a su alrededor están pintadas en colores fuertes, colores claros.

Que Gabriela Antonio, cuyo idioma materno es el español, ahora quiera aprender estos colores en inglés tiene una explicación que no es en absoluto inusual en esta parte de México.

– Mi padre vive en Wisconsin, en un pequeño pueblo a las afueras de Chicago. Él suele decir que es importante que aprenda inglés. Así que trato de aprender algunas frases y palabras por mi misma, aunque es difícil, cuenta Gabriela.

Su padre es uno de los aproximadamente 12 millones de mexicanos que viven en los Estados Unidos. Detrás de ellos, a menudo han dejado a miembros de la familia que puede llevar años o décadas antes de que puedan verlos de nuevo. Sobre todo si han cruzado ilegalmente la frontera, como es el caso con el padre de Gabriel.

Su nombre es Joel y atravesó el desierto de Arizona hace ya casi diez años en busca de un trabajo razonablemente bien pagado. Desde entonces no ha vuelto.

Pero él todavía trata de mantener el contacto.

– A veces mi padre llama por teléfono los viernes.

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A veces los sábados. Entonces suele decir que sea amable con mamá y que haga mis tareas. Y que él me ama, dice Gabriela, que sólo ha visto a su padre en las fotografías que envía de vez en cuando.

Ella cuenta que él trabaja como mecánico unos días a la semana. Y que acostumbra enviar dinero a casa con regularidad.

Estos envíos son, además de los ingresos del petróleo y del turismo, la fuente de ingresos principal de México en moneda extranjera. Pero el último año, la crisis económica ha hecho que los envíos hayan disminuído. También es el caso de la familia de Gabriela.

– El invierno pasado mi padre se vio obligado a tomar un trabajo como ‘quitador de nieve’. Él dice que cayó una gran cantidad de nieve, que tuvo suerte, porque así él todavía tuvo algo de trabajo, dice Gabriela.

Pero como Joel vive ilegalmente en los EE.UU. – como millones de otros mexicanos – no puede ir a casa de vacaciones. En cambio, la familia intenta arreglar una visa para ir a visitarlo en los Estados Unidos. Es más fácil decirlo que hacerlo. Las normas de Visa son estrictas y hasta ahora todos sus intentos han sido en vano.

– A veces me pongo muy triste cuando pienso que está tan lejos. Quiero que venga a casa ahora, porque ese momento cada semana cuando llama es el único momento en que me siento muy, muy contenta, dice Gabriela. [dn.se/Gränsen splittrar mexikanska familjer]

DATOS: Familias se separan
Se estima que aproximadamente 400 000 mexicanos cruzan ilegalmente la frontera hacia los EE.UU. cada año. Anteriormente se trataba sobre todo de hombres jóvenes que realizaban el arriesgado viaje, pero en los últimos años, la proporción de mujeres ha aumentado de forma constante. En total se estima que unos 12 millones de mexicanos viven en Estados Unidos.

El fondo es el declive de la economía mexicana. El crecimiento apenas ha seguido el ritmo de crecimiento de la población durante la última década.
Padres y hermanos ausentes se han convertido en parte de la vida cotidiana de muchos niños que viven en México. La situación se complica por el hecho de que los que viven en los Estados Unidos a menudo sienten una responsabilidad financiera por sus familias que quedaron atrás, pero al mismo tiempo pueden haber iniciado nuevas relaciones amorosas después de algunos años y han fundado familia también allí.

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